Más de 60 científicos y especialistas en biología marina, conservación y gestión pesquera han alzado la voz contra la pesca industrial en la Reserva Nacional Dorsal de Nasca, la mayor área marina protegida del Perú y la única donde aún se permite esta actividad a gran escala. En un comunicado, advierten que su continuidad amenaza la biodiversidad, contradice los principios de conservación y podría abrir la puerta a la explotación de otras reservas marinas del país.
La alerta llega en un momento decisivo. El pasado 20 de marzo se realizó la audiencia que definirá el futuro de la pesca industrial en la zona de aprovechamiento de la Dorsal de Nasca. Cabe resaltar que en esta sesión, la Sociedad Nacional de Pesquería (SNP) solicitó intervenir en el proceso, el mismo gremio pesquero industrial que en 2024 intentó habilitar esta actividad en la Reserva de Paracas y enfrenta sanciones por pesca ilegal en la zona. Ahora, la Primera Sala Constitucional de la Corte Superior de Justicia tiene en sus manos tomar una decisión: frenar la actividad extractiva o permitir que siga operando en un espacio creado para la conservación.
Los especialistas advierten que la pesca industrial degrada los ecosistemas marinos y golpea a las pesquerías artesanales que dependen de ellos. Asimismo, insisten en que permitir esta actividad en áreas protegidas debilitaría los esfuerzos de conservación impulsados en las últimas décadas y pondría en riesgo especies únicas que habitan en la Dorsal de Nasca.

Impactos ambientales de la pesca industrial
El comunicado está respaldado por estudios científicos que evidencian los efectos adversos que la pesca industrial podría causar en la Dorsal de Nasca. Los principales riesgos identificados incluyen:
- Alteración de la red alimenticia: La pesca industrial arrasa con enormes cantidades de anchoveta, dejando sin alimento a aves, lobos marinos y otras especies que dependen de estos peces para sobrevivir. Esto afecta toda la cadena alimenticia y debilita el ecosistema marino.
- Sobreexplotación de recursos pesqueros: Capturar grandes volúmenes de peces sin control puede hacer que sus poblaciones se desplomen. Además de poner en riesgo la biodiversidad, esto perjudica a los pescadores artesanales y las economías locales que dependen de una pesca sostenible.
- Captura incidental de especies protegidas: Las redes de pesca industrial no distinguen entre especies. Muchas veces, tortugas, delfines y aves marinas quedan atrapados y mueren, reduciendo aún más sus poblaciones.
- Mayor vulnerabilidad ante el cambio climático: En un océano cada vez más afectado por el calentamiento global, mantener el equilibrio natural es importante. Por lo que sacar grandes cantidades de peces altera el ecosistema y dificulta su capacidad de adaptación a los cambios en temperatura y disponibilidad de alimento.
Un caso concreto mencionado en el informe es el de los lobos marinos en Punta San Juan de Marcona, cuya población ha mostrado signos de disminución cuando la actividad pesquera industrial se desarrolla cerca de sus áreas de reproducción. Situaciones similares han sido documentadas en otras especies marinas como ballenas y aves guaneras.
El principio precautorio: ¿Qué es y por qué es importante?
Los especialistas destacan el principio precautorio, clave en temas ambientales y de desarrollo sostenible. Este indica que, cuando no hay certeza sobre el impacto de una actividad en el ambiente, es necesario tomar medidas preventivas para evitar daños que podrían ser irreversibles.
La Reserva Nacional Dorsal de Nasca se creó en 2021 para proteger la biodiversidad marina y mantener el equilibrio del ecosistema. Permitir la pesca industrial dentro de sus límites va en contra de ese propósito y podría abrir la puerta para que lo mismo ocurra en otras áreas protegidas, como la Reserva Nacional de Paracas, el Mar Tropical de Grau y las Islas Guaneras.

De acuerdo con los firmantes del comunicado, no hay pruebas de que la pesca industrial en esta reserva no afecte el ecosistema. Por ello, consideran que la conservación debe prevalecer hasta contar con evidencia científica suficiente que garantice la ausencia de riesgos.
Científicos y conservacionistas se unen en defensa de la biodiversidad marina
Entre los firmantes del comunicado se encuentran reconocidos investigadores y conservacionistas como Luis Paz Soldán, director adjunto de Conservación en la Asociación Yunkawasi; Carlos Obando, exjefe de la Reserva Nacional de Paracas y actual decano del Colegio de Biólogos de Ica; Susana Cárdenas, directora del Centro para la Sostenibilidad Ambiental de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH); y Luis Alfaro, primer jefe del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp).
También respaldan el comunicado Carlos Zavalaga, investigador titular en la Unidad de Investigación en Ecología y Conservación de Aves Marinas de la Universidad Científica del Sur (UCSUR); Juan Carlos Riveros, director científico de Oceana Perú; y Tatiana Espinosa, directora de la Asociación ARBIO Perú.
Otros nombres destacados incluyen a Patricia Majluf, reconocida bióloga marina y consultora en políticas de conservación, y Kerstin Forsberg, directora de la organización Planeta Océano, una de las iniciativas más influyentes en la educación y protección marina en Perú.
Los firmantes instan a la Corte Superior de Justicia a priorizar la sostenibilidad y la conservación en su fallo, asegurando que el país continúe cumpliendo con sus compromisos ambientales. En medio de la actual crisis climática donde persisten presiones sobre los recursos naturales, los especialistas enfatizan que la protección de la Dorsal de Nasca no es solo una cuestión ambiental, sino un deber con las futuras generaciones y con la salud de los océanos que sustentan la vida en nuestro país.
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