En el marco del Día Mundial de las Legumbres 2026, que se conmemora cada 10 de febrero, el Perú vuelve a poner en debate el rol de estos cultivos en la alimentación, la economía rural y la sostenibilidad ambiental. Más allá de la conmemoración, las cifras muestran que las legumbres, conocidas popularmente como menestras, se han consolidado como un componente clave de la agricultura familiar y de los sistemas alimentarios del país.
Durante el 2025, la producción nacional de legumbres se desarrolló en unas 93 mil hectáreas y alcanzó cerca de 350 mil toneladas. Esta actividad benefició de manera directa a más de 140 mil familias rurales e impactó indirectamente en alrededor de 700 mil personas, principalmente en zonas donde el acceso a mercados y servicios sigue siendo limitado. Además, el sector generó 12,6 millones de jornales, lo que refleja su importancia como fuente de empleo estacional y permanente.
Valor nutricional y ambiental
El aporte de las legumbres no se limita al ámbito económico. Estos cultivos destacan por su alto valor nutricional, al ser una fuente accesible de proteínas, hierro y otros micronutrientes esenciales. El tarwi, por ejemplo, contiene entre 42 % y 50 % de proteína asimilable por cada 100 gramos, lo que lo convierte en un alimento estratégico para combatir la desnutrición y diversificar la dieta, especialmente en zonas rurales.
Desde el punto de vista ambiental, las legumbres cumplen un rol relevante en la sostenibilidad agrícola. Su capacidad para fijar nitrógeno en el suelo mejora la fertilidad de los terrenos, reduce la dependencia de fertilizantes químicos y contribuye a una mayor resiliencia de los sistemas productivos frente a eventos climáticos extremos, como sequías o temperaturas elevadas.

Durante 2025, las legumbres peruanas se cultivaron en cerca de 93 mil hectáreas y alcanzaron una producción de 350 mil toneladas, beneficiando directamente a más de 140 mil familias rurales. (Foto: Difusión)
Mercados y consumo en crecimiento
En el ámbito comercial, las legumbres peruanas han logrado posicionarse en mercados internacionales exigentes. Actualmente se exportan a destinos como Estados Unidos, países de Europa, entre ellos Inglaterra y Francia, así como a Dubái, Egipto y Corea del Sur. Estas ventas generaron ingresos cercanos a los 117 millones de dólares, evidenciando el potencial del sector más allá del consumo interno.
A nivel nacional, el consumo también muestra una tendencia al alza. En los últimos años, la ingesta per cápita de legumbres pasó de 2,5 a 7 kilos anuales por persona, acercándose a la recomendación de la Organización Mundial de la Salud, que sugiere un consumo de 9 kilos al año. Este incremento responde tanto a campañas de promoción como a una mayor valoración de estos alimentos por parte de los consumidores.
Pese a estos avances, especialistas coinciden en que el reto está en sostener este crecimiento con políticas que prioricen el acceso a asistencia técnica, infraestructura y mercados para los pequeños productores. En ese escenario, las legumbres aparecen no solo como un alimento tradicional, sino como una pieza clave para fortalecer la seguridad alimentaria, la economía rural y la sostenibilidad del agro peruano en el largo plazo.
