Al norte del país, cada año, entre los meses de diciembre y abril, tortugas marinas llegan a las playas para anidar en la misma costa donde nacieron años atrás. No obstante, estas especies milenarias enfrentan hoy una nueva realidad: sus hábitats se ven cada vez más afectados por el crecimiento urbano de las zonas costeras y por el aumento de veraneantes que visitan estas playas durante esta temporada.
En el Perú habitan cinco de las siete especies de tortugas marinas que existen en el mundo, aunque solo dos de ellas anidan en la costa nacional. Se trata de la tortuga golfina, que concentra aproximadamente el 80 % de los nidos registrados en el país, y la tortuga verde, responsable del 20 % restante.
Carmen Gonzalez Limas, investigadora asociada de la ONG Ecoceánica, explica en entrevista con Inforegión que a lo largo de 15 años de estudio se ha registrado la presencia de 24 playas de anidación, que se extienden desde Lobitos, en Piura, Talara, hasta el límite con Ecuador, en Punta Capones, además de más de 500 eventos reportados en la costa norte. Con el paso de los años, estos registros han ido en aumento; sin embargo, este avance no implica una reducción en los esfuerzos de conservación. Por el contrario, sigue siendo necesario mantener y reforzar las acciones de protección.
Actividades humanas que ponen en riesgo a las tortugas marinas
“En el norte del Perú existe un desarrollo costero bastante fuerte y, al momento de construir o tomar decisiones, aún no se considera adecuadamente la mitigación de impactos ambientales”, sostiene Gonzalez.
Este desarrollo costero altera las dunas utilizadas por las tortugas marinas para la anidación y, además, se caracteriza por una expansión sin control, al no respetarse, en muchos casos, la franja mínima de 50 metros desde la línea de alta marea.

La tortuga verde concentra 20% de las anidaciones en nuestro país. Es la de menor porcentaje, aun así, es la que más se ve en las costas de nuestro país. (Foto: WWF)
En el caso de los turistas y población local, acciones cotidianas como llevar perros sin correa o dejarlos sin supervisión representan una seria amenaza para las tortugas marinas, ya que estos animales depredan nidos, molestan a las hembras y afectan a las crías. De igual forma, prácticas como encender fogatas o usar iluminación artificial en las playas pueden desorientar tanto a las crías como a las hembras adultas, provocando que se pierdan y queden expuestas a depredadores o a la deshidratación por el sol.
El rol de las tortugas marinas en los ecosistemas
Las tortugas marinas participan activamente en la cadena alimenticia como depredadoras y presas. Cada especie desempeña una función específica según su dieta y el hábitat que ocupa, lo que contribuye a mantener ecosistemas saludables y diversos a lo largo de la costa.
“La tortuga verde cumple una función similar a la de una ‘vaquita’ del mar, porque al alimentarse de pastos marinos los poda y permite una mayor oxigenación del ambiente, creando condiciones más saludables para otras especies”, explica la investigadora.
Esta labor natural evita la degradación de los hábitats marinos y favorece la reproducción y el desarrollo de distintas especies de peces.
De igual manera, otra especie como la tortuga carey es esencial en los arrecifes, al alimentarse de esponjas que pueden volverse invasoras. Al regular su presencia, contribuyen a mantener una mayor diversidad en arrecifes rocosos y de coral, demostrando que las tortugas marinas no solo son esenciales para la salud del océano, sino también para los servicios ecosistémicos que benefician a las comunidades humanas.

Encender fogatas o usar iluminación artificial en las playas pueden desorientar tanto a las crías como a las hembras adultas, provocando que se pierdan y queden expuestas a depredadores o a la deshidratación por el sol. (Foto: Ecoceánica)
Proteger las playas de anidación resulta clave para la conservación marina. Cuando estos espacios se degradan o desaparecen, las consecuencias se extienden más allá de las propias especies que los utilizan. Así lo advirtió Gilary Morales Tejeda, especialista en mecanismos de conservación marina para la conectividad en WWF Perú, quien explicó a Inforegión que el impacto alcanza a todo el ecosistema.
“No solo por la disminución en la producción de crías y el impacto directo en las poblaciones de tortugas marinas, sino también por la alteración del equilibrio de los hábitats oceánicos, la red trófica y la pérdida de servicios ecosistémicos, como el aporte de nutrientes y la conectividad ecológica entre distintos ambientes marinos”, sostuvo.
Prepararse hoy para las playas del futuro
A la fecha, se han capacitado a más de 1500 personas en la costa norte del Perú. Cada vez más personas conocen el tema, saben cómo reportar los eventos y cómo contactar a alguna ONG que se dedique a la conservación de las especies marinas, como Ecoceánica. Hay mayor compromiso, más interés por parte de las municipalidades y una mayor disposición para aprender y actuar.
De igual manera, actualmente Ecoceánica viene trabajando con el Serfor en el proceso de declaración de hábitats críticos para las playas de anidación de tortugas marinas. Este proceso se inició en el 2024 y es liderado por el Serfor.
Es importante continuar con el trabajo de concientización pues, según Carmen Gonzalez Limas, “en el futuro, las playas del Perú podrían convertirse en zonas más favorables para la anidación, ya que regiones como el Caribe experimentarán temperaturas cada vez más elevadas, lo que obligará a las tortugas a buscar nuevas áreas. En ese contexto, nuestras playas representan un potencial importante”.
Qué hacer ante la presencia de tortugas marinas
Si una persona observa una tortuga marina en la playa, ya sea anidando, varada o la presencia de tortuguillos, se recomienda reportar el evento para que pueda recibir la atención adecuada. Los reportes pueden realizarse a través del Instagram de Ecoceánica, @ecoceanica o al número 997 384 713, apoyando así la protección y conservación de estas especies.
