Ocucaje inicia la recuperación de sus suelos agrícolas tras fuerte inundación

Especialistas realizan análisis de suelos y capacitan a los productores en el uso de abonos orgánicos y técnicas de conservación para restaurar la fertilidad de las parcelas afectadas. Sin embargo, la reconstrucción de las defensas ribereñas se mantiene como una prioridad para reducir el riesgo de nuevos desbordes.

El desborde del río Ica dejó 240 hectáreas de cultivos productivos severamente afectadas en varias comunidades del distrito de Ocucaje. (Foto: Difusión)
El desborde del río Ica dejó 240 hectáreas de cultivos productivos severamente afectadas en varias comunidades del distrito de Ocucaje. (Foto: Difusión)

Las familias agricultoras del distrito de Ocucaje, en la región Ica, iniciaron acciones para recuperar sus tierras tras el desborde del Río Ica, que inundó extensas áreas de cultivo y afectó la economía de numerosas comunidades rurales. Frente a la emergencia, los productores han optado por reactivar sus parcelas mediante la siembra de cultivos como pallar, garbanzo, frijol y maíz, con el objetivo de restablecer la producción agrícola y asegurar el sustento de sus hogares.

El impacto del desborde se sintió con fuerza en los centros poblados de Virgen de Chapi, Córdova, San Felipe, San José de Pinilla y Paraya. En estas localidades, la corriente y el lodo arrasaron con meses de trabajo agrícola, dejando aproximadamente 240 hectáreas de cultivos productivos severamente dañadas.

Además de la pérdida de cultivos, la infraestructura hídrica de la zona también sufrió graves afectaciones. Al menos dos kilómetros de canales de riego quedaron destruidos, lo que dificulta el abastecimiento de agua para las parcelas de cientos de familias que dependen de la agricultura como principal actividad económica.

Estrategia para recuperar los suelos

Como parte de la estrategia de recuperación, se están implementando parcelas demostrativas en las zonas afectadas. En estos espacios, los agricultores están utilizando semillas de alto valor genético de cultivos de rápido retorno productivo y alto valor nutricional, como pallar, garbanzo, frijol y maíz.

Estas variedades fueron seleccionadas por su mayor tolerancia a plagas y enfermedades asociadas a la humedad, así como por su capacidad de adaptarse a cambios climáticos y contribuir a la recuperación de la fertilidad del suelo. Para los productores locales, esta estrategia representa una oportunidad para obtener cosechas más competitivas y acelerar la recuperación económica de la zona.

Especialistas del Instituto Nacional de Innovación Agraria brindan capacitaciones en campo para recuperar la fertilidad de los suelos y fortalecer la producción agrícola. (Foto. Difusión)

El proceso también incluye análisis de suelos y agua para conocer el estado de fertilidad de las tierras afectadas. Especialistas del Instituto Nacional de Innovación Agraria brindan capacitaciones prácticas a los agricultores para la elaboración de abonos orgánicos y la aplicación de técnicas de conservación que permitan mejorar la productividad de los campos.

A pesar de estos avances, el riesgo persiste. El desborde del río también destruyó cerca de 3.8 kilómetros de defensas ribereñas, por lo que los pobladores y autoridades locales advierten que la reconstrucción de estas estructuras es clave para evitar nuevos desastres y proteger los esfuerzos de recuperación agrícola en la zona.




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