A pocos días del inicio del año escolar 2026, diversas regiones de la Amazonía peruana enfrentan importantes brechas en infraestructura educativa. Un análisis de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES), basada en cifras del Ministerio de Educación (Minedu), advierte que miles de estudiantes asisten a colegios que carecen de servicios básicos o funcionan en locales con deterioro estructural.
Las regiones de Madre de Dios, Ucayali y Loreto registran serias limitaciones en el acceso a agua potable, desagüe y electricidad en instituciones educativas ubicadas principalmente en zonas rurales. En tanto, en San Martín un alto número de locales escolares requiere intervención debido al riesgo de colapso.
Acceso limitado a servicios básicos en zonas rurales
En Madre de Dios, la región cuenta con 339 colegios públicos, de los cuales 254 se ubican en zonas rurales. Dentro de este grupo, solo 19 instituciones educativas tienen acceso completo a agua, desagüe y electricidad conectados a la red pública.
La mayor brecha se registra en el acceso al sistema de alcantarillado. En total, 230 de los 254 colegios rurales, equivalentes al 90,6%, no cuentan con desagüe conectado a la red pública. Además, 195 escuelas rurales carecen de acceso a agua potable, lo que representa el 77% de estas instituciones.
En el caso de la electricidad, 55 colegios rurales no tienen suministro eléctrico. Asimismo, doce instituciones operan únicamente con fuentes alternativas, como pozos o grupos electrógenos, mientras que cuatro locales educativos no cuentan con ningún tipo de servicio, ni mediante la red pública ni mediante soluciones alternativas.

El economista de REDES Erick Chuquitapa explicó que solo se considera que un colegio tiene servicios adecuados cuando está conectado a la red pública.
“Las fuentes alternativas como pozos, cisternas, biodigestores o grupos electrógenos, pueden ayudar de manera temporal, pero no garantizan condiciones óptimas para los estudiantes”, precisó.
Situación crítica en Ucayali y Loreto
La situación se repite en otras regiones amazónicas. En Ucayali, existen 1 480 colegios públicos, de los cuales 81% (1 205) se ubica en zonas rurales. Sin embargo, solo 17 escuelas rurales cuentan con acceso completo a agua, desagüe y electricidad conectados a la red pública.
Además, 160 colegios operan con soluciones alternativas, como pozos o grupos electrógenos, mientras que 194 locales educativos no cuentan con ningún tipo de servicio, ni mediante la red pública ni mediante fuentes alternativas.
En Loreto, la región con mayor número de instituciones educativas entre las analizadas, se registran 3,903 colegios públicos, de los cuales 87% (3,411) se ubican en zonas rurales. No obstante, solo 13 escuelas rurales tienen acceso completo a servicios básicos conectados a la red pública.
En esta región, 460 colegios funcionan con fuentes alternativas, mientras que 769 instituciones educativas no cuentan con ningún tipo de servicio. Asimismo, 32 locales no tienen información disponible sobre su acceso a servicios básicos.
El economista de REDES Carlos León señaló que la conexión a la red pública es el único criterio para considerar que un colegio cuenta con servicios adecuados, ya que permite asegurar continuidad y calidad en el acceso a agua, desagüe y electricidad.

Infraestructura escolar en riesgo en San Martín
A estas brechas se suma la situación de la infraestructura educativa en San Martín. Según cifras del Ministerio de Educación, 1 269 locales educativos de la región se encuentran en riesgo de colapso, lo que representa el 60% del total de colegios.
De ese total, 952 locales requieren una sustitución total, lo que implica la demolición de las edificaciones existentes y la construcción de nueva infraestructura. Otros 313 colegios necesitan una sustitución parcial debido al deterioro de algunas de sus estructuras.
Carlos León advirtió que la continuidad de las actividades educativas en estas condiciones puede representar un riesgo.
“Cuando el deterioro estructural alcanza niveles críticos, la continuidad de las actividades educativas en esos locales representa un riesgo significativo para la integridad de estudiantes y docentes”, sostuvo.
Impacto en los resultados educativos
Las brechas en infraestructura educativa también se reflejan en los resultados académicos. Según la Evaluación Nacional de Logros de Aprendizaje 2024, en Loreto solo 2,7% de los estudiantes de sexto de primaria alcanza un nivel satisfactorio en Matemática y 7,1% en Lectura.
En Ucayali, las cifras alcanzan 7,3% en Matemática y 14,9% en Lectura, mientras que en Madre de Dios llegan a 9,7% en Matemática y 16,2% en Lectura. En San Martín, los resultados son 6,6% en Matemática y 13,9% en Lectura.

De acuerdo con REDES, la falta de agua potable, electricidad o servicios sanitarios adecuados afecta directamente la salud, la permanencia y la capacidad de concentración de los estudiantes, lo que impacta en sus aprendizajes.
Investigaciones internacionales indican que contar con agua potable y alcantarillado puede reducir la deserción escolar en 12,2% en primaria y 5,3% en secundaria. Asimismo, el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) señala que una mejor infraestructura escolar puede reducir el ausentismo docente, registrándose en promedio 10% menos inasistencias en colegios con buenas condiciones físicas.
Brechas que refuerzan desigualdades
Los especialistas advierten que estas carencias tienen efectos más profundos en contextos donde persisten altos niveles de pobreza. En Ucayali, alrededor del 26,9% de la población vive en situación de pobreza, mientras que en Loreto esta cifra alcanza 43%, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).
En ese escenario, garantizar servicios básicos y condiciones adecuadas de infraestructura educativa resulta clave para mejorar las oportunidades de aprendizaje y reducir brechas sociales.
“Mejorar los servicios básicos en las escuelas es solo el punto de partida. La educación pública debe garantizar que todos los niños, sin importar dónde vivan, estudien en espacios seguros, funcionales y adecuados para aprender. Esto implica no solo acceso a agua, electricidad y desagüe, sino también locales bien diseñados, con sistemas de drenaje, ventilación adecuada y estructuras resistentes a las condiciones climáticas de cada región. Contar con infraestructura de calidad es una condición mínima para asegurar continuidad en las clases y mejores oportunidades de aprendizaje”, concluyó el especialista.
