El nuevo perfil del consumidor peruano: La sostenibilidad ya define la decisión de compra

En el marco del Día Mundial del Consumo Responsable (15 de marzo), las cifras revelan un cambio de paradigma: los peruanos exigen envases reciclables y las empresas empiezan a ver la economía circular como su principal ventaja competitiva.

En el Perú, la sostenibilidad ha dejado de ser un atributo secundario o una simple declaración de buenas intenciones para convertirse en un factor decisivo al momento de elegir qué producto llevar a casa. Cada vez más ciudadanos exigen a las marcas información clara sobre el origen de los productos, empaques reciclables y un compromiso ambiental demostrable. Esta tendencia, cada vez más visible en los hábitos de consumo urbanos, está redefiniendo los criterios de competitividad dentro de la industria de alimentos y bebidas.

Durante años, factores como el precio, la disponibilidad o la marca dominaban la decisión de compra. Sin embargo, en la actualidad comienza a consolidarse un nuevo componente en esa ecuación: el impacto ambiental asociado a los productos que llegan al hogar. Para un número creciente de consumidores, conocer qué ocurre con un envase después de su uso o saber si un producto facilita su reciclaje forma parte de las preguntas que influyen en la elección final.

Este cambio refleja una transformación más amplia en la relación entre empresas y consumidores. Las marcas ya no solo compiten por calidad o precio, sino también por la capacidad de demostrar prácticas responsables que respondan a las expectativas de un público cada vez más informado.

El poder del consumidor consciente

Según datos de la campaña Recicla Consciente, liderada por Supermercados Peruanos y L.O.O.P., el interés por el cuidado ambiental impacta directamente en la billetera y en las decisiones de compra en el país:

  • El 93% de la población urbana cree firmemente que su consumo importa y tiene un impacto.
  • El 67.2% toma en cuenta que los productos vengan en envases reciclables y que incluyan instrucciones claras para su correcta disposición.
  • El 47% está dispuesto a pagar un monto adicional por adquirir un producto con un envase amigable con el medio ambiente.

«Estas cifras evidencian que la sostenibilidad impacta directamente en la decisión de compra y reflejan un nuevo perfil de consumidor, más consciente del impacto de dichas decisiones», explica Mónica Montes, gerente de Sostenibilidad de Tetra Pak Andina.

El envase como un activo estratégico

En este nuevo escenario, el empaque de un producto se ha convertido en una pieza clave dentro de la estrategia de las marcas. Más que un simple contenedor, el envase comienza a funcionar como un elemento que comunica valores, transparencia y responsabilidad ambiental.

El uso de materiales reciclables, junto con diseños pensados para facilitar su recuperación después del consumo, contribuye a reducir la huella ecológica de los productos y, al mismo tiempo, fortalece la confianza del consumidor. Cuando las marcas incorporan criterios de sostenibilidad en el diseño de sus envases, también están respondiendo a una demanda social que exige mayor coherencia entre el discurso ambiental y las prácticas empresariales.

La industria peruana empieza a reconocer este cambio. De acuerdo con un estudio de Datum, el 52% de las empresas en el país considera la sostenibilidad como una oportunidad de negocio. Esto refleja que, más allá de una responsabilidad ambiental, muchas compañías identifican en la sostenibilidad un factor de innovación y diferenciación dentro de mercados cada vez más competitivos.

Para Montes, integrar soluciones circulares optimiza recursos y genera eficiencias operativas. “La sostenibilidad debe abordarse de manera integral, desde el diseño del envase hasta su recuperación y reciclaje. Cuando una empresa incorpora la circularidad desde el inicio, optimiza recursos y fortalece su competitividad”, añade la ejecutiva.

Resultados en Perú y la región

El enfoque hacia una economía circular ya está mostrando resultados tangibles a nivel local e internacional. Durante el 2025, las cifras de recuperación de envases posconsumo de Tetra Pak® demostraron un avance significativo:

  • Perú: Se reciclaron 854 toneladas de envases (casi 43 millones de unidades), lo que representa un crecimiento del 9% frente al año anterior.
  • Colombia: Se lograron recuperar 4,400 toneladas (más de 221 millones de unidades).
  • Ecuador: Se reciclaron 2,909 toneladas (más de 146 millones de envases).

Este incremento en Perú refleja una mejor articulación entre las empresas productoras, las cadenas de recicladores y los propios consumidores, fortaleciendo progresivamente la cultura del reciclaje en el país.

Más allá del reciclaje: El impacto social

La economía circular también puede generar impactos que trascienden el ámbito ambiental. La reutilización de materiales provenientes de envases posconsumo abre oportunidades para desarrollar nuevos productos y dinamizar cadenas productivas vinculadas al reciclaje.

En Perú, por ejemplo, la implementación de nuevas líneas de transformación de polialuminio ha permitido convertir este material en productos con valor agregado. Entre las iniciativas destacadas figura la fabricación de pupitres escolares elaborados con material reciclado, un ejemplo de cómo los residuos pueden reincorporarse al sistema productivo con un propósito social.

Además, los programas asociados al reciclaje suelen incluir componentes educativos que buscan fortalecer la cultura ambiental desde edades tempranas. En varios países de la región, como Bolivia, Colombia y Ecuador, se desarrollan programas de educación ambiental en escuelas, orientados a sensibilizar sobre la importancia de la separación de residuos y el reciclaje.

De esta manera, la economía circular no solo plantea una alternativa para reducir el impacto ambiental de los residuos, sino que también puede contribuir al desarrollo de iniciativas sociales y educativas.

Una nueva lógica para la industria

En un mercado global cada vez más exigente, la sostenibilidad comienza a ocupar un lugar central en las estrategias empresariales. Lo que antes se entendía como un valor agregado hoy se perfila como un requisito para mantener la confianza del consumidor.

Para la industria de alimentos y bebidas, el desafío consiste en avanzar hacia modelos productivos que integren criterios ambientales desde el diseño hasta la gestión del posconsumo. La transición hacia sistemas circulares no solo responde a una demanda social creciente, sino que también puede convertirse en un factor clave de innovación.

En ese contexto, la pregunta para las empresas ya no gira en torno a si deben apostar por la sostenibilidad, sino a qué tan rápido lograrán integrarla de manera efectiva en sus procesos y productos. El ritmo de esa transformación podría definir cuáles marcas logran adaptarse a las nuevas expectativas del mercado y cuáles quedan rezagadas frente a un consumidor cada vez más consciente de su impacto.




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