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Ambiente

El doble desafío de la energía: Iluminar a los olvidados y salvar el planeta en el Día Internacional de la Energía Limpia

Este 26 de enero se conmemora la fecha establecida por la ONU para movilizar al mundo hacia una transición justa, recordando que 666 millones de personas aún viven en la oscuridad mientras el cambio climático exige abandonar los combustibles fósiles.
El sector energético afronta actualmente un doble desafío que define el futuro de la humanidad: no dejar a nadie atrás en el desarrollo socioeconómico y, simultáneamente, proteger el planeta del cambio climático. (Foto: Difusión)

Cada 26 de enero, el mundo se detiene para reflexionar sobre uno de los retos más apremiantes de nuestra era: la energía. Declarado por la Asamblea General de las Naciones Unidas mediante la resolución A/77/327, el Día Internacional de la Energía Limpia busca concienciar y movilizar a la sociedad hacia una transición justa e inclusiva. La fecha no fue elegida al azar, pues coincide con el aniversario de la fundación de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), organismo creado en 2009 para liderar la cooperación internacional, el análisis de datos y el apoyo a los países en su camino hacia la sostenibilidad.

El sector energético afronta actualmente un doble desafío que define el futuro de la humanidad: no dejar a nadie atrás en el desarrollo socioeconómico y, simultáneamente, proteger el planeta del cambio climático. La conexión entre la energía limpia y el desarrollo es crucial, especialmente para abordar los problemas de las comunidades más vulnerables. En la actualidad, 666 millones de personas viven en la más absoluta oscuridad, y más del 85% de ellas se encuentran en el África subsahariana. Esta falta de suministro confiable no es solo un inconveniente doméstico, sino una barrera que obstaculiza la educación, la atención médica y las oportunidades económicas, perpetuando el ciclo de la pobreza.

La situación es aún más dramática en las zonas rurales, donde se estima que más de 1,500 millones de personas siguen dependiendo de sistemas de cocina inseguros, insalubres e ineficientes, como la quema de leña o estiércol. En el África subsahariana, el número de personas sin acceso a métodos de cocción limpios aumenta a un ritmo alarmante de 14 millones al año debido al crecimiento demográfico. A pesar de que la situación ha mejorado gradualmente, el mundo no va por buen camino para alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible 7, que pretende garantizar el acceso a una energía asequible, fiable y moderna para todos antes de 2030.

Sin embargo, hay avances notables que ofrecen esperanza. La capacidad instalada de energías renovables per cápita ha seguido creciendo, alcanzando un nuevo máximo de 341 vatios por habitante en los países en desarrollo, una cifra significativamente superior a los 155 vatios registrados en 2015. Este despliegue es crítico, pues la ciencia es clara: para limitar el cambio climático, es imperativo reducir la dependencia de los combustibles fósiles como el petróleo, el carbón y el gas, responsables de la gran mayoría de los gases de efecto invernadero. La solución reside en invertir en fuentes alternativas como el sol, el viento, el agua o el calor geotérmico, que son renovadas por la naturaleza y apenas emiten contaminantes.

La eficiencia energética juega también un papel fundamental en esta ecuación. Consumir menos energía para obtener los mismos resultados en sectores como el transporte, la vivienda y el alumbrado permite ahorrar dinero y contaminar menos. La transición hacia energías limpias ya no es una opción, sino una necesidad reconocida por la comunidad internacional como el único camino hacia un futuro sostenible. Sus beneficios son múltiples: desde la reducción de emisiones y la mejora de la seguridad energética al diversificar las fuentes, hasta el fomento del desarrollo económico mediante la creación de nuevos empleos verdes.

En este día, el llamado a la acción se extiende tanto a individuos como a empresas. La ciudadanía puede marcar la diferencia optando por la movilidad sostenible, aplicando medidas de ahorro en el hogar, reciclando y apoyando marcas con prácticas responsables. Por su parte, el sector empresarial tiene la responsabilidad de abrazar dinámicas sostenibles, invirtiendo en innovación tecnológica verde, electrificando sus flotas de transporte y educando a sus colaboradores sobre la importancia de la energía limpia. Es responsabilidad de todas las personas buscar soluciones y construir un marco que facilite esta transformación vital para la supervivencia y el bienestar global.