El Acuerdo sobre la Conservación y Uso Sostenible de la Biodiversidad Marina en Alta Mar (BBNJ), por sus siglas en inglés, entrará en vigor este 17 de enero de 2026, marcando un antes y un después en la gobernanza global de los océanos. Se trata del primer tratado internacional jurídicamente vinculante que regula de manera integral la protección de la biodiversidad marina en aguas internacionales, espacios que hasta ahora carecían de un marco normativo específico.
A la fecha, 145 países han firmado el acuerdo y 81 lo han ratificado, superando ampliamente el mínimo de 60 ratificaciones requerido para su entrada en vigencia. Este umbral se alcanzó el 19 de septiembre de 2025, activando el plazo de 120 días establecido por el tratado para su implementación oficial.
Hasta ahora, las zonas fuera de la jurisdicción nacional se regían principalmente por el principio de libertad de los mares, lo que permitía actividades como la pesca, el transporte marítimo y la investigación científica sin un enfoque global de conservación. El Tratado de Alta Mar busca cerrar ese vacío legal y responder a la creciente presión sobre los ecosistemas oceánicos, agravada por el cambio climático y la sobreexplotación de recursos.
Un nuevo marco para proteger los océanos
El acuerdo establece cuatro pilares fundamentales. El primero se centra en el acceso y uso de los recursos genéticos marinos, promoviendo una distribución justa y equitativa de los beneficios derivados de su aprovechamiento científico y económico. Este aspecto resulta clave ante el creciente interés biotecnológico en especies de alta mar.

Perú podría participar activamente en las decisiones estratégicas sobre la gobernanza global de los océanos y acceder a beneficios vinculados a la gestión sostenible de los ecosistemas marinos. (Foto: Difusión)
Asimismo, el tratado contempla la creación de áreas marinas protegidas (AMP) y otras herramientas de gestión basadas en áreas, con el objetivo de conservar ecosistemas frágiles y especies amenazadas. A ello se suma la obligatoriedad de realizar evaluaciones de impacto ambiental para actividades que puedan generar daños significativos al ambiente marino.
Otro eje central es el fortalecimiento de capacidades y la transferencia de tecnología marina, lo que permitirá reducir brechas entre países y fomentar la cooperación científica internacional. En este contexto, Naciones Unidas informó que entre marzo y abril de 2026 se realizará la primera reunión de los países parte del tratado, y Bélgica y Chile ya han manifestado su interés en albergar la Secretaría del acuerdo.
Perú ante el Tratado de Alta Mar
En el caso peruano, el país firmó el tratado en junio de 2025, durante la III Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Océano realizada en Niza, Francia. No obstante, la ratificación aún está pendiente y deberá ser debatida en el Congreso de la República para que el acuerdo entre plenamente en vigor a nivel nacional.
De concretarse la ratificación, Perú podría participar activamente en las decisiones estratégicas sobre la gobernanza global de los océanos y acceder a beneficios vinculados a la gestión sostenible de los ecosistemas marinos. En diciembre, diversas organizaciones nacionales subrayaron que el tratado no afecta la soberanía marítima, ya que su aplicación se limita exclusivamente a las zonas fuera de la jurisdicción nacional, manteniendo intactas las competencias del Estado peruano sobre su dominio marítimo.