La protección de la megafauna marina en el Perú ha encontrado un nuevo y poderoso aliado: la propia ciudadanía. Durante el 2025, la ONG Proyecto Cetáceos Perú logró consolidar su Red Ciudadana de Avistamiento de Cetáceos, una iniciativa que transformó observaciones casuales en el mar en valiosa información científica.
El reciente informe anual, liderado por las investigadoras Sarai Cortez-Casamayor y Saori Tamashiro, revela el éxito de este primer año de operaciones, evidenciando que no es necesario estar en un laboratorio para contribuir a la ciencia y la conservación del océano.
Los protagonistas del mar peruano
Entre el 16 de febrero y el 31 de diciembre de 2025, la Red recibió un total de 161 reportes validados de avistamientos a lo largo del litoral. Esta información fue posible gracias a una comunidad creciente de 213 personas inscritas, de las cuales 57 enviaron reportes confirmados por el equipo técnico.
Los registros permitieron identificar la presencia mayoritaria de dos grandes grupos de cetáceos:
- Odontocetos (57.8%): Este grupo, que incluye a los cetáceos con dientes, sumó 93 avistamientos. Las especies más observadas fueron el delfín nariz de botella (36 reportes) y el delfín común (34 reportes).
- Misticetos (42.2%): Los cetáceos con barbas acumularon 68 registros. La reina indiscutible de esta categoría, y la especie más avistada en general, fue la ballena jorobada, representando el 26.7% del total nacional con 43 avistamientos. También se documentó la presencia de la ballena de Bryde y la ballena azul.
Puntos calientes y estacionalidad
El mapa de avistamientos muestra que los cetáceos fueron reportados en gran parte de la costa peruana, aunque hubo una marcada concentración en dos zonas principales:
- La costa norte: Específicamente entre las regiones de Piura y Tumbes.
- La costa central: Comprendida entre Lima e Ica.
Asimismo, los datos revelaron un pico de observaciones durante los meses de verano austral (enero a marzo), lo cual podría estar directamente relacionado con un aumento de las actividades recreativas, turísticas y pesqueras en el mar durante esa época del año.

La experiencia liderada por Proyecto Cetáceos Perú confirma que la participación ciudadana es clave para ampliar el conocimiento científico y la conservación marina. (Foto: Proyecto Cetáceos)
Alertas tempranas: Varamientos y amenazas
La Red no solo documentó cetáceos en su hábitat natural, sino que sirvió como un sistema de alerta temprana ante emergencias. Durante el 2025 se reportaron:
- 10 varamientos: Correspondientes a seis misticetos (incluyendo ballenas jorobadas y azules) y cuatro odontocetos.
- 3 enmalles: Todos los casos de individuos afectados por redes o equipos de pesca involucraron a ballenas jorobadas.
Estos reportes críticos facilitan la coordinación con las autoridades competentes para atender a los animales afectados y entender mejor las amenazas que enfrentan.
Un llamado a sumar miradas
El informe concluye que el trabajo colaborativo es esencial. Entre los desafíos a futuro, el Proyecto Cetáceos Perú busca compartir esta base de datos en plataformas internacionales de biodiversidad (como GBIF) y ampliar la capacitación técnica de sus voluntarios.
Cualquier persona que interactúe con el mar, desde pescadores artesanales hasta turistas en la orilla, puede ser parte de esta iniciativa enviando datos básicos como fecha, hora, ubicación y, de ser posible, fotografías del encuentro.
