En una ceremonia dedicada a destacar trayectorias de lucha, memoria y compromiso con la dignidad humana, la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH) entregó diversos reconocimientos a personas y organizaciones que han marcado la defensa de los derechos humanos en el Perú. Los premios ponen en valor resistencias sostenidas en el tiempo, procesos colectivos y aportes clave frente a contextos de violencia, impunidad y exclusión.
Las personas y organizaciones reconocidas
Entre las distinciones otorgadas, la CNDDHH reconoció a las viudas e hija de los cuatro líderes ashéninkas asesinados en 2014 en la comunidad nativa Alto Tamaya-Saweto, al cumplirse once años de una lucha persistente por justicia, verdad y reparación. Se trata de las mujeres ashéninkas, Julia Pérez González, Ergilia Rengifo López, Lita Rojas Pinedo y Lina Ruiz Santillán, quienes recibieron el premio Mamá Angélica por su incansable búsqueda de justicia tras el asesinato de los líderes que defendían su territorio frente a la tala ilegal. En agosto del año pasado lograron la ratificación de la sentencia de 28 años contra los responsables del crimen, aunque varios sentenciados continúan prófugos.
Otro de los reconocimientos fue otorgado al académico y politólogo Farid Kahhat Kahhat, destacado por su labor informativa y comunicacional en 2025. Su trabajo ha sido especialmente relevante al explicar de manera constante el conflicto en Gaza desde una perspectiva de derechos humanos, poniendo en el centro a las víctimas civiles, personas desplazadas y los impactos humanitarios de la violencia.

Durante más de una década, Lita Rojas, Ergilia Rengifo, Julia Pérez y Lina Rojas han enfrentado un largo y doloroso proceso judicial marcado por múltiples obstáculos. (Foto: Cnddhh Perú)
El Premio Nacional Ángel Escobar Jurado fue concedido a la Asociación de Mujeres Huaynakana Kamatahuara Kana, organización kukama que desde hace más de 20 años defiende el río Marañón, el territorio y los derechos de los pueblos indígenas. Bajo el liderazgo de Mari Luz Canaquiri, lograron un fallo histórico que reconoce al río como sujeto de derechos, una lucha que trascendió fronteras y obtuvo reconocimiento internacional.
Asimismo, el Premio Francisco Soberón fue otorgado a Alejandro Cussiánovich Villarán, sacerdote, educador e investigador peruano con una trayectoria dedicada a la defensa de los derechos humanos y la dignificación de las infancias. Su propuesta de la pedagogía de la ternura ha influido en generaciones de docentes, activistas y estudiantes en el país y la región.
La importancia de reconocer la defensa de los derechos humanos
Desde la CNDDHH se destacó que estos reconocimientos no solo honran trayectorias individuales y colectivas, sino que reafirman la necesidad de garantizar justicia efectiva, protección a defensoras y defensores de derechos humanos y el respeto a los derechos territoriales de los pueblos indígenas. También renuevan el llamado al Estado para cumplir con sus obligaciones internacionales y avanzar en procesos de reparación integral.
Finalmente, organizaciones como la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP) y la Organización Regional AIDESEP Ucayali (ORAU) reafirmaron su compromiso de seguir acompañando a las familias de los más de 30 líderes indígenas asesinados por defender sus territorios. La premiación subraya que la memoria, la justicia y la dignidad siguen siendo pilares fundamentales para construir un país más justo e inclusivo.
