La siembra de papas nativas en parcelas experimentales de la Andenes de Cuyocuyo, en la región Puno, abre una nueva etapa en los esfuerzos por preservar la diversidad agrícola andina desde el propio territorio. La iniciativa busca generar conocimiento práctico sobre estas variedades ancestrales y reforzar su permanencia frente al cambio climático que amenazan a los cultivos tradicionales.
Las parcelas reúnen distintas accesiones de papa nativa que serán observadas y evaluadas en condiciones locales. El trabajo apunta a entender mejor cómo se comportan estas variedades en su entorno natural, tanto en términos productivos como genéticos, para aportar información útil a las comunidades que las cultivan y conservan desde hace generaciones.
Ciencia y saberes locales en un mismo campo
Las actividades combinan investigación técnica con conocimientos ancestrales. Agricultores conservacionistas participaron activamente en la preparación del terreno y la siembra, utilizando herramientas tradicionales y prácticas heredadas, mientras especialistas acompañaron el proceso para registrar datos y características de cada variedad. Este diálogo entre ciencia y saber local es clave para que los resultados no queden solo en informes, sino que tengan impacto real en el campo.
El trabajo se desarrolla en el marco de un proyecto impulsado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que promueve las zonas de agrobiodiversidad como espacios estratégicos para proteger recursos genéticos y fortalecer sistemas alimentarios resilientes en los Andes peruanos.

Agricultores conservacionistas participaron activamente en la siembra, integrando saberes ancestrales con el acompañamiento técnico para fortalecer los sistemas agroalimentarios locales. (Foto: Difusión)
Más allá del aspecto técnico, la jornada de siembra estuvo marcada por un fuerte componente cultural. Antes de iniciar los trabajos, se realizó el tradicional pago a la tierra, una ceremonia que reafirma la relación espiritual entre las comunidades y la Pachamama, y que sigue siendo parte central del ciclo agrícola andino.
Andenes de Cuyocuyo fue reconocida como la primera Zona de Agrobiodiversidad del país por el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego, debido a su riqueza en raíces y tuberosas andinas y a la vigencia del sistema de andenería. En este territorio no solo se conservan papas nativas, sino también cultivos como la oca y el olluco, junto a prácticas culturales que mantienen viva una diversidad biológica y cultural fundamental para el futuro de la alimentación.
