La Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada (RAISG) presentó nuevos hallazgos sobre el estado de los humedales amazónicos, destacando su importancia para la producción de agua y la sostenibilidad de los territorios en la región. En el caso peruano, el 56% de estos ecosistemas se concentra en territorios indígenas y áreas naturales protegidas, lo que subraya su relevancia para la conservación y el bienestar de las poblaciones locales.
“La continuidad de los humedales en los países amazónicos es fundamental para la producción de agua y la vida de los pueblos amazónicos. Frente a este gran desafío, la Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada (RAISG) ha diseñado un enfoque de conservación y gestión para los humedales amazónicos”, señala Nicole Moreno, del Instituto del Bien Común (IBC), socio peruano de la red.
El estudio, desarrollado en el marco de la iniciativa Humedales Amazónicos, incluyó el mapeo de aproximadamente 151,7 millones de hectáreas, equivalentes al 22% de la región amazónica. A partir de este análisis, se evaluó la dinámica de estos ecosistemas entre 2016 y 2023, identificando impactos asociados a actividades como la minería, la agricultura, la infraestructura y la expansión urbana.
Impactos acumulados y presión climática
Entre los principales resultados, la RAISG reportó que en 2020 cerca de 7,4 millones de hectáreas de humedales fueron afectadas en toda la región amazónica. A ello se suman otras 800.000 hectáreas impactadas entre 2021 y 2024, lo que evidencia una presión sostenida sobre estos ecosistemas.
El análisis también advierte efectos vinculados al cambio climático. Las sequías extremas y la disminución de las precipitaciones han provocado la pérdida de agua superficial en 18,6 millones de hectáreas de humedales. Asimismo, se han registrado alteraciones en los ciclos de inundación y un incremento de la temperatura superficial de hasta 1 °C.
En respuesta a estos hallazgos, la RAISG desarrolló un modelo de análisis que permite identificar áreas prioritarias para la conservación, considerando tanto su valor para la biodiversidad y el bienestar humano como la intensidad de las presiones antrópicas.

“Con base en los estudios realizados, la RAISG recomienda promover la cooperación transfronteriza y la adopción de un enfoque preventivo. También es crucial detener las presiones de mayor impacto, priorizar los humedales en situación crítica, fortalecer la gobernanza indígena y comunitaria e integrar el bienestar humano en la planificación”, explica Carolina Perret, del IBC.
Hacia una gestión articulada en la Amazonía
Los resultados del estudio fueron discutidos en Lima durante un encuentro que reunió a especialistas, representantes de gobierno y actores de la sociedad civil de países amazónicos. En este espacio se destacó la necesidad de fortalecer la gestión transfronteriza de los humedales para asegurar su conectividad ecológica.
Asimismo, se subrayó la importancia de traducir la información técnica en herramientas aplicables a la planificación pública. En esa línea, se planteó la implementación de sistemas de monitoreo y acceso a datos que faciliten la toma de decisiones.
“Queremos contar con un sistema de monitoreo robusto y datos accesibles para apoyar la toma de decisiones públicas. Esta herramienta es clave para la gestión de los territorios indígenas y el monitoreo de los recursos pesqueros”, señaló Carlos Souza, investigador asociado a la organización brasileña Imazon, miembro de la RAISG.
Brechas y desafíos en el Perú
En el ámbito nacional, el informe señala que la Amazonía peruana alberga alrededor de 17 millones de hectáreas de humedales, lo que representa cerca del 18% del total del país. De este conjunto, aproximadamente siete millones de hectáreas se encuentran en territorios indígenas y tres millones en áreas naturales protegidas con distintos niveles de protección.
Además, el 29% de los humedales amazónicos del Perú ha sido reconocido como sitio de importancia internacional bajo la Convención Ramsar. Sin embargo, cerca de la mitad de estos ecosistemas se encuentra en condición de vulnerabilidad.
“Si bien el Perú cuenta con un nuevo marco normativo para la gestión de los humedales, persiste el desafío de fortalecer la gobernanza en los niveles nacional y regional. Esto implica garantizar una participación efectiva de los pueblos indígenas, mejorar la articulación entre los enfoques normativos y de gestión, y reactivar el Comité Nacional de Humedales”, señala Miluska Carhuavilca, del IBC.
Los hallazgos de la RAISG ponen en evidencia la necesidad de avanzar hacia una agenda pública que integre la conservación de los humedales con el desarrollo sostenible y la gestión territorial, en un contexto de creciente presión ambiental y climática en la Amazonía.


