El rescate y la rehabilitación de fauna silvestre víctima del tráfico ilegal es una tarea silenciosa y constante en el norte del país. En el distrito de Jayanca, región Lambayeque, el zoológico Las Pirkas se ha convertido en un espacio clave para la recuperación de animales que llegan en condiciones críticas, tras haber sido explotados, encadenados o mantenidos como mascotas.
Uno de estos casos es el de un puma que ingresó al centro en noviembre de 2024, procedente de un centro recreativo informal donde permanecía encadenado, sin acceso adecuado a agua, sombra ni movilidad. El felino presentaba signos de estrés extremo, desnutrición y un comportamiento defensivo producto del cautiverio prolongado.
El equipo de cuidadores inició un proceso gradual de adaptación y observación.
“A veces los animales llegan tan asustados que uno no sabe por dónde empezar”, explica Orlando Guevara, cuidador del zoológico, quien destaca que la recuperación no solo es física, sino también conductual.
Un espacio autorizado para la rehabilitación
Las Pirkas cumple nueve años como centro de cría autorizado por la Administración Técnica Forestal y de Fauna Silvestre (ATFF) de Lambayeque. Actualmente alberga más de 150 animales rescatados, la mayoría provenientes de operativos contra el tráfico ilegal en la región norte del país.

Según registros del propio centro, cerca del 70 % de los animales fueron rescatados por las autoridades locales. Entre ellos está el guacamayo sin plumas que aprendió a aletear otra vez. (Foto: Difusión)
Según registros del propio centro, cerca del 70 % de los animales fueron rescatados por las autoridades locales. Entre ellos hay el guacamayo sin plumas que aprendió a aletear otra vez, primates con lesiones óseas, tortugas con caparazones perforados y felinos con severos cuadros de desnutrición.
Todos los especímenes ingresan a una evaluación veterinaria integral que incluye análisis clínicos, cuarentena, dieta especializada y seguimiento del comportamiento. El proceso de rehabilitación puede extenderse por semanas o meses, dependiendo de la especie y del daño sufrido.
Shirley Díaz, asistente en medicina veterinaria del zoológico, señala que las principales causas de ingreso son la pérdida de hábitat, el mascotismo y el comercio ilegal de fauna. “Como profesionales es satisfactorio ver que después de que los animales ingresan en un estado deplorable, nosotros podemos mejorar su calidad de vida, darles un ambiente que se parezca a lo que ellos pueden encontrar en su medio natural”, indica.
Supervisión y rol educativo
El trabajo del zoológico es acompañado por el Organismo de Supervisión de los Recursos Forestales y de Fauna Silvestre (OSINFOR), que realiza visitas técnicas para verificar el manejo adecuado de los animales y el cumplimiento de los estándares establecidos.

El zoológico alberga especies amenazadas como el mono choro, el mono aullador rojo, la tortuga charapa y la tortuga taricaya, convirtiéndose en un espacio de sensibilización para los visitantes sobre el impacto del tráfico ilegal en la biodiversidad. (Foto: Difusión)
De acuerdo con OSINFOR, Las Pirkas mantiene condiciones adecuadas en infraestructura, atención veterinaria y alimentación, lo que le permitió recibir este año el sello de buen cumplimiento, un reconocimiento al manejo responsable y sostenido del centro.
Fredy Palas Yacila, coordinador de la Oficina Desconcentrada del OSINFOR en Piura, destaca que estos espacios cumplen un rol clave frente al tráfico ilegal, al garantizar que los animales rescatados sean reubicados en condiciones seguras y con fines educativos.
Además del puma, el zoológico alberga especies amenazadas como el mono choro, el mono aullador rojo, la tortuga charapa y la tortuga taricaya, convirtiéndose en un espacio de sensibilización para los visitantes sobre el impacto del tráfico ilegal en la biodiversidad.
A casi un año de su ingreso, el puma que llegó encadenado muestra una recuperación significativa: se desplaza con seguridad, ha recuperado masa muscular y presenta un comportamiento estable. Su proceso refleja el objetivo central del centro de cría: ofrecer una segunda oportunidad a animales que fueron víctimas de la explotación humana.
