Bajo tierra en la selva alta de Huánuco existe un lugar que permaneció intacto durante millones de años. Un espacio sin huellas humanas, sin turismo y sin intervención hasta ahora. El hallazgo ocurrió en el distrito de Luyando, provincia de León Prado.
Luyando, al estar en la provincia de Leoncio Prado, forma parte del valle del Alto Huallaga que tiene zonas montañosas y valles, con una altitud promedio de 660 a 700 msnm. Su clima es cálido y lluvioso, como caracteriza a la selva alta, con una alta humedad y abundantes precipitaciones fluviales gran parte del año. El territorio es bañado por los ríos Huallaga y Tulumayo.
Además, alberga recursos geológicos como la Cueva de los Siete Peces (caserío Trampolín), que está entre sus atractivos naturales, como podrá serlo más adelante la ‘cueva de cristal’, descubierta por Luis Manuel Maguiña, deportista de aventura especializado en rapel y exploración subterránea y quien fue el primero en ingresar.
«Realmente es maravilloso. Lo único que puedo decir que es mágico, es increíble. Ni yo mismo podía creer que es lo que había encontrado, no podía creer dónde estaba… me emocioné bastante”.

Según relató Luis Manuel, la exploración comenzó de manera inesperada. Pero como tenía equipo, experiencia y una oportunidad, no quiso dejarla pasar.
“Sin pensar fuimos a la cueva y tiene un pozo pequeño, no es de gran altura, aproximadamente entre 10 a 15 metros y ahí es donde empiezo a armar los equipos, los puntos de anclaje y decido bajar solo”.
Según cuenta el explorador, al inicio parecía una cueva más, pero tras avanzar unos metros, el escenario cambió por completo. Debido a que estaba solo, decidió volver al día siguiente junto a dos compañeros.
“Empecé a encontrar formaciones que no había encontrado en ninguna de las cuevas de acá. Todo brilla… y eso fue lo que me llamó bastante la atención”.
Por lo dicho por Maguiña, en el interior de la cueva no hay murciélagos ni señales de fauna. Y el agua es completamente cristalina. Para Luis, esta ausencia explica su estado de conservación.
“Es algo único, sí. Y lo que me llamó bastante la atención a mí fue que, en todas las cuevas que he visitado nunca había encontrado las helictitas”, refirió
Las helictitas son delicadas formaciones en cuevas que pueden ser fácilmente rotas al menor contacto. Tienen formas curvas o anguladas y crecen en direcciones aparentemente imposibles: hacia los lados, en espiral o incluso hacia arriba, a diferencia de las estalactitas y estalagmitas, que siguen la gravedad. Por todo ello, son raramente vistas al alcance de la mano en cuevas turísticas.

Luis Manuel Maguiña comenta que hoy la prioridad, no es abrir la cueva al turismo ni convertirla en un atractivo inmediato. El foco está en proteger un espacio que permaneció intacto durante millones de años y que todavía guarda información clave para la ciencia, advierte.
Al respecto, informa que se ha tenido una reunión con la municipalidad de Luyando, en la que se ha hablado sobre la cueva y el tema de turismo ahorita no está. “No pensamos ofrecerla como un destino turístico. Uno, porque recién vamos a hacer estudios y otro porque si el turismo llega ahí eso se va a destruir. Sabemos cómo somos las personas y eso es lo que yo he propuesto también”.
Al igual que a su descubridor, a quien lo que más le interesa es cuidar ese lugar, protegerlo a toda a toda cosa, porque realmente es muy hermoso, tiene historia y [han tenido que pasar] millones de años para que se puedan desarrollar esas formaciones, debe ser la preocupación de todos los luyandinos y de todos los peruanos.
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