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Ambiente

La ONU alerta sobre los 17 territorios que aún esperan definir su futuro bajo la amenaza climática

La ONU advirtió que la descolonización sigue inconclusa en 17 territorios no autónomos, en su mayoría islas del Caribe y el Pacífico. El organismo alertó que la crisis climática agrava su vulnerabilidad y condiciona su derecho a la autodeterminación.
Durante la reciente reunión del comité especial encargado de la descolonización en Nueva York, el Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas, António Guterres, lanzó un recordatorio contundente: la emancipación legal no es suficiente si persisten las estructuras de desigualdad económica y las profundas cicatrices del racismo y la exclusión. (Foto: Difusión)

Aunque los grandes imperios coloniales parecen cosa del pasado en los libros de historia, la realidad geopolítica muestra que el capítulo no se ha cerrado por completo. Actualmente, existen 17 Territorios No Autónomos, según la terminología oficial de la ONU, cuyas poblaciones todavía no gozan de plenitud de gobierno propio.

Durante la reciente reunión del comité especial encargado de la descolonización en Nueva York, el Secretario General de la ONU, António Guterres, lanzó un recordatorio contundente: la emancipación legal no es suficiente si persisten las estructuras de desigualdad económica y las «profundas cicatrices» del racismo y la exclusión.

Un mapa inconcluso bajo tres potencias

Si bien la ONU ha supervisado la independencia de más de cien estados desde 1945, transformando radicalmente el mapamundi, quedan vestigios de la era colonial concentrados principalmente en el Caribe y el Pacífico.

Estos territorios están mayoritariamente bajo la administración de tres potencias occidentales:

  • Reino Unido: Administra Anguila, Bermudas, Islas Vírgenes Británicas, Islas Caimán y las Islas Malvinas.
  • Estados Unidos: Mantiene bajo su jurisdicción a Guam, Samoa Americana y las Islas Vírgenes de los Estados Unidos.
  • Francia: Conserva en su lista a la Polinesia Francesa y Nueva Caledonia.

A este grupo se suman casos específicos como Tokelau (bajo administración de Nueva Zelanda) y el Sáhara Occidental, un territorio pendiente de descolonización ocupado anteriormente por España y actualmente en disputa, involucrando a Marruecos.

Con menos de 2000 habitantes, el territorio no autónomo de Tokelau, en el Pacífico, se encuentra en primera línea del cambio climático. (Foto: Unicef)

Con menos de 2000 habitantes, el territorio no autónomo de Tokelau, en el Pacífico, se encuentra en primera línea del cambio climático. (Foto: Unicef)

Las cicatrices del legado colonial

En su discurso, Guterres subrayó que la descolonización moderna va más allá de cambiar una bandera. «El legado del colonialismo ha dejado profundas cicatrices», afirmó, refiriéndose a que la independencia política no siempre garantiza la soberanía económica ni el fin de la discriminación en la toma de decisiones globales.

Muchos de estos territorios enfrentan vulnerabilidades agudas: economías dependientes del turismo, alto endeudamiento y una necesidad crítica de importar alimentos y energía. Por ello, el debate sobre la autodeterminación se ha vuelto más pragmático. Mientras algunos sectores exigen independencia total, otros abogan por mayor autonomía o prefieren mantener el statu quo por seguridad económica.

El clima: El nuevo frente de batalla

Quizás el punto más alarmante señalado por la ONU es que la descolonización ha entrado en la era del Antropoceno. La mayoría de los territorios restantes son pequeñas islas, lo que las coloca en la primera línea de la emergencia climática.

El aumento del nivel del mar, la erosión costera y los fenómenos meteorológicos extremos ya no son solo problemas ambientales, sino existenciales. Para estas poblaciones, la capacidad de decidir sobre su futuro político está condicionada a su capacidad de sobrevivir físicamente a los choques climáticos. «Les insto a poner la resiliencia y la adaptación en el centro de sus discusiones», pidió Guterres.

La mayoría de los territorios restantes son pequeñas islas, lo que las coloca en la primera línea de la emergencia climática, donde la capacidad de decidir sobre su futuro político está condicionada a su supervivencia física frente a los choques climáticos. (Foto: DIfusión)

La mayoría de los territorios restantes son pequeñas islas, lo que las coloca en la primera línea de la emergencia climática, donde la capacidad de decidir sobre su futuro político está condicionada a su supervivencia física frente a los choques climáticos. (Foto: Difusión)

El rol de la juventud

Finalmente, la ONU hizo un llamado a integrar a las nuevas generaciones en este proceso. En economías estrechas y vulnerables, los jóvenes de estos territorios se debaten entre el arraigo a su tierra y la tentación del exilio por falta de oportunidades.

Para las Naciones Unidas, la visión de esta juventud es esencial. Sin perspectivas tangibles de desarrollo y supervivencia, el derecho a la autodeterminación corre el riesgo de convertirse en un concepto abstracto frente a las urgencias cotidianas. La historia de la descolonización, lejos de haber terminado, enfrenta ahora su prueba más compleja.