Un reciente diagnóstico elaborado por Servindi, con el apoyo de instituciones como Climate and Land Use Alliance, revela la profunda crisis de comunicación que atraviesan la Amazonía y cómo las comunidades construyen sus propios ecosistemas para no quedar en el silencio.
Más allá del silencio: Desiertos noticiosos e informativos
El estudio hace una distinción fundamental para entender el problema. Por un lado, un «desierto noticioso» es aquel territorio que, aunque pueda contar con medios de comunicación, carece de producción periodística local. En zonas del país, las radios funcionan solo como repetidoras de Lima o están bajo control municipal, priorizando agendas publicitarias y careciendo de espacios de noticias comunitarias.
Por otro lado, el «desierto informativo» describe zonas donde la población no cuenta con información local accesible y útil para su día a día y el ejercicio de sus derechos. Ante la falta de datos sobre emergencias, precios agrícolas o salud, las personas dependen del «boca a boca», rumores o conexiones intermitentes de internet en sus celulares.
Brechas y hallazgos en los territorios indígenas
La investigación en Madre de Dios y Putumayo arrojó conclusiones preocupantes sobre la infraestructura comunicacional y la representación mediática:
- Acceso extremadamente limitado: Existen severas barreras geográficas y tecnológicas; en lugares como Putumayo, la mayoría de comunidades no tiene radio, televisión ni periódicos, y el internet es escaso y costoso.
- Comunicación directa como salvavidas: Ante el aislamiento mediático, las comunidades se informan mediante asambleas comunales, el liderazgo local, redes familiares y conversaciones directas.
- Estereotipos mediáticos: Los medios nacionales o regionales no reflejan los intereses de las comunidades y suelen visibilizarlas únicamente en contextos de conflicto y violencia, lo que genera desconfianza en la población.
- Fuerte demanda por medios comunitarios: Existe una alta valoración por las radios comunitarias y la necesidad de formar comunicadores indígenas. Sin embargo, se enfrentan a obstáculos como el alto costo de equipos y la falta de apoyo institucional y capacitación.

Resiliencia y soberanía comunicativa
Frente a este déficit, el informe resalta el concepto de «resiliencia comunicativa». Las comunidades no son receptores pasivos; poseen prácticas comunicativas diversas basadas en la oralidad, las asambleas, la espiritualidad y las lenguas originarias. La comunicación para ellos tiene un rol cohesivo y cultural, lo que demanda un enfoque intercultural que deje de lado la visión netamente urbana occidental.
Una hoja de ruta hacia la solución
Para superar estos desiertos informativos y garantizar el derecho a la comunicación de los pueblos amazónicos, el estudio propone una hoja de ruta con las siguientes medidas estratégicas:
- Estrategia territorial: Diseñar una estrategia de comunicación indígena construida de forma participativa con las mismas comunidades.
- Educomunicación popular: Promover herramientas que integren la educación y la participación comunitaria.
- Revalorización de la oralidad: Incorporar las lenguas originarias como eje fundamental en la transmisión cultural e informativa.
- Tecnología comunitaria: Desarrollar alternativas adaptadas a la Amazonía, tales como telefonía rural, redes locales de internet e intranets con contenido cultural.
- Red de comunicadores: Fomentar la formación y articulación de comunicadores indígenas que produzcan contenidos locales y fortalezcan la defensa y gobernanza territorial.
