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Ambiente

Iquitos: Refugios Pilpintuwasi y Chavita reciben 10 estrellas por su labor en la protección de fauna silvestre en el río Nanay

La distinción reconoce el cumplimiento de altos estándares técnicos en rehabilitación, bienestar animal y gestión administrativa. El trabajo sostenido de ambos centros evidencia un modelo efectivo frente al tráfico ilegal de fauna, con impacto directo en la recuperación de especies vulnerables de la Amazonía.
Los refugios brindan atención especializada a especies rescatadas del tráfico ilegal, permitiendo su rehabilitación y, en algunos casos, su retorno al hábitat natural. (Foto: OSINFOR)
Los refugios brindan atención especializada a especies rescatadas del tráfico ilegal, permitiendo su rehabilitación y, en algunos casos, su retorno al hábitat natural. (Foto: OSINFOR)

A orillas del río Nanay, en el centro poblado de Padre Cocha, dos espacios se han consolidado como referentes en la lucha contra el tráfico ilegal de fauna silvestre: el Centro de Conservación Pilpintuwasi y el Centro de Rescate Chavita. Ambos albergan a más de 20 especies rescatadas de la caza furtiva y del comercio ilegal, brindándoles atención especializada y condiciones adecuadas para su recuperación.

Estos refugios tienen una historia marcada por el compromiso de Gudrun Sperrer Huber, ciudadana austriaca que llegó a la Amazonía peruana como turista hace 42 años. Impactada por la riqueza natural de la zona, regresó en 2002 con la decisión de dedicar su vida a la protección de la fauna silvestre, iniciando un proyecto que con el tiempo se transformaría en un centro de conservación reconocido.

Lo que comenzó como un zoocriadero de mariposas evolucionó hacia un espacio de rescate y rehabilitación de especies vulnerables como tortugas motelo de patas amarillas, otorongos, primates y osos hormigueros. “Muchos de ellos llegan en condiciones críticas y aquí reciben atención veterinaria, protección y el cariño necesario para volver a vivir en libertad”, explica Gudrun Sperrer Huber.

Un modelo de manejo reconocido

El trabajo desarrollado en Pilpintuwasi y Chavita fue reconocido con una calificación de diez estrellas en el Zoobservatorio del OSINFOR, tras una supervisión realizada en julio de 2025. Este puntaje distingue únicamente a los centros que cumplen estrictos estándares en alimentación, salud, seguridad de los recintos, bienestar animal y gestión administrativa.

Pilpintuwasi y Chavita obtuvieron diez estrellas en el Zoobservatorio del OSINFOR, una calificación otorgada solo a centros que cumplen estrictos estándares de bienestar animal, salud y gestión. (Foto: OSINFOR)

Pilpintuwasi y Chavita obtuvieron diez estrellas en el Zoobservatorio del OSINFOR, una calificación otorgada solo a centros que cumplen estrictos estándares de bienestar animal, salud y gestión. (Foto: OSINFOR)

La evaluación destacó la aplicación de protocolos técnicos de rehabilitación, enriquecimiento ambiental y una gestión transparente de las operaciones. Como resultado, ambos centros recibieron también el reconocimiento oficial de fauna silvestre otorgado por el OSINFOR.

Historias que reflejan el impacto del tráfico ilegal

Entre los casos atendidos destaca el de un otorongo (Panthera onca) rescatado en 2021 de una granja ubicada en la carretera Iquitos–Nauta, donde había sido mantenido como mascota en una jaula de apenas dos metros de altura. El animal llegó con infección ocular, cortes en orejas y garras, además de secuelas físicas producto de años de encierro. Actualmente vive bajo cuidados permanentes en el centro de rescate Chavita.

Otro caso es el de un oso hormiguero (Myrmecophaga tridactyla), hallado en 2024 durante un operativo contra el comercio ilegal de fauna en Lima. Presentaba desnutrición severa y había sido confinado en un espacio reducido. Tras meses de tratamiento y monitoreo, el ejemplar se encuentra recuperado y próximo a ser liberado en su hábitat natural. “Está fuerte y sano. Su proceso de recuperación ha sido largo, pero ha respondido muy bien”, señala Gudrun.

Pilpintuwasi y Chavita cumplen así un rol fundamental en la protección de la fauna silvestre amazónica. Su labor no solo permite que animales víctimas del tráfico ilegal tengan una segunda oportunidad, sino que también promueve la educación ambiental y la sensibilización de la población sobre la importancia de conservar la biodiversidad.