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Desarrollo

Innovación agroforestal con energía solar y regeneración de suelos

INARSAC opera en Madre de Dios una planta industrial abastecida al 100% con energía solar y gestiona sistemas agroforestales sobre tierras antes degradadas. Su modelo combina producción de aceites para exportación, conservación de bosques y reintroducción de especies nativas en riesgo.
La empresa reporta la conservación de 2.000 hectáreas de bosques de castaña bajo manejo sostenible y avances en sus áreas de regeneración. (Foto: INARSAC)

En Madre de Dios, una de las regiones más aisladas de la Amazonía peruana, donde la infraestructura energética depende en gran medida de generadores a combustible, la empresa INARSAC opera una planta de transformación industrial abastecida exclusivamente con energía solar.

Fundada en 2018, la compañía se dedica a la producción de aceites y mantecas destinados a las industrias cosmética y alimentaria. Desde su creación, ha incorporado criterios de sostenibilidad en su operación, incluyendo la regeneración de tierras degradadas y la reintroducción de especies nativas en riesgo. Con estas acciones, INARSAC se posiciona como un actor empresarial que integra producción industrial y gestión ambiental en la región.

De pastizales degradados a modelo agroforestal sostenible

La base operativa de INARSAC se enfoca en la restauración ecológica como parte de su modelo productivo. La empresa gestiona un predio de 200 hectáreas en Tambopata, de las cuales 40 correspondían a antiguos pastizales ganaderos degradados, según informó Fernando Begazo, gerente de Operaciones de la compañía.

«Aplicamos un modelo agroforestal que combina la Inga edulis (guaba), clave para recuperar el suelo, con especies nativas como la castaña, el shihuahuaco y el tornillo», detalla Begazo en entrevista.

Fundada en 2018, la compañía se dedica a la producción de aceites y mantecas destinados a las industrias cosmética y alimentaria. (Foto: INARSAC)

Fundada en 2018, la compañía se dedica a la producción de aceites y mantecas destinados a las industrias cosmética y alimentaria. (Foto: INARSAC)

El sistema busca recuperar la fertilidad del suelo y generar condiciones adecuadas para el desarrollo de cultivos de mayor valor económico.

Entre las acciones implementadas figura la reintroducción del palo de rosa (Aniba rosaeodora), especie catalogada como «En Peligro» por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y regulada por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES) debido a su sobreexplotación histórica en la industria de la perfumería.

«Aunque el palo de rosa es nativo de Loreto, su adaptación en Madre de Dios ha sido muy positiva gracias a la sombra que brinda la guaba en sus primeros años», señala Begazo. De acuerdo con la empresa, este manejo contribuye a reducir la presión sobre poblaciones silvestres y abre la posibilidad de desarrollar una producción sostenible de aceites esenciales en la región.

Tecnología solar en el corazón de la selva

Mientras muchas industrias en la Amazonía dependen de combustibles fósiles, INARSAC ha apostado por la independencia energética limpia. La planta de procesamiento de la empresa opera con un sistema de 51 paneles solares que cubren el 100% de sus necesidades energéticas.

«Gracias a esta tecnología, podemos producir aceite de castaña y manteca de copoazú reduciendo nuestra huella de carbono y adaptándonos a las condiciones del entorno amazónico», afirma el gerente de operaciones.

Esta decisión estratégica no solo tiene un impacto ambiental, sino que garantiza la continuidad operativa en una zona donde el suministro eléctrico puede ser inestable.

Conservación impulsa retorno de fauna en predios

Para INARSAC, los resultados de su operación incluyen indicadores ambientales además de los productivos. La empresa reporta la conservación de 2.000 hectáreas de bosques de castaña bajo manejo sostenible y avances en sus áreas de regeneración.

Los monitoreos internos registraron la presencia de pumas, jaguares, jaguarundis y especies poco frecuentes como el perro de monte. (Foto: INARSAC)

De acuerdo con información proporcionada por la compañía, la recuperación de 40 hectáreas mediante sistemas agroforestales y la conservación de 160 hectáreas de bosque intervenido han coincidido con el retorno de fauna silvestre en la zona. Los monitoreos internos registraron la presencia de pumas, jaguares, jaguarundis y especies poco frecuentes como el perro de monte.

Entre los registros recientes figura el avistamiento del tití pigmeo (Cebuella niveiventris), catalogado como especie vulnerable.

«Esto constituye un importante indicador de la efectividad de nuestras acciones de conservación», señala Begazo.

Trazabilidad y desafíos logísticos

El proceso para llevar productos desde comunidades nativas o predios agroforestales hasta clientes en el Reino Unido implica una cadena logística compleja y sistemas de trazabilidad documentados en cada etapa. Según la empresa, INARSAC registra el recorrido del producto desde la recolección hasta la exportación y trabaja únicamente con proveedores formales.

La operación en la Amazonía enfrenta, no obstante, diversos desafíos. El cambio climático y la proliferación de plagas han afectado la disponibilidad de materias primas en la región. «En el caso específico del copoazú, muchos agricultores han perdido decenas de hectáreas por no poder contrarrestar las plagas», admite Begazo. Frente a este escenario, la compañía señala que viene implementando programas de acompañamiento técnico más activos con sus aliados para fortalecer el manejo productivo.

Compra directa para productores

El modelo de negocio de INARSAC se plantea como una alternativa económica en una región afectada por actividades ilegales. La empresa trabaja bajo esquemas de “compra directa” y mantiene el compromiso de adquirir la totalidad de la producción de sus aliados, con el objetivo de ofrecer mayor estabilidad y previsibilidad a los agricultores locales.

«Considero que actualmente hay un auge del biocomercio a nivel país… El logro más importante es que estamos generando oportunidades en zonas golpeadas por actividades ilegales, mostrando que existen otros modelos de negocios rentables y comprometidos con el medio ambiente», reflexiona Begazo.

Nuevos mercados y productos

INARSAC proyecta obtener la certificación orgánica el próximo año y actualmente exporta a mercados como Canadá y el Reino Unido. Además de la producción de castaña y copoazú, la empresa evalúa incorporar la manteca de huicungo (murumuru) a su portafolio, con la expectativa de ampliar su alcance a nivel nacional en el mediano plazo.

La compañía integra el uso de energía solar en su planta industrial, prácticas de restauración de biodiversidad y esquemas de comercio directo con productores locales. Con este enfoque, busca consolidar un modelo que combine rentabilidad y sostenibilidad en la Amazonía peruana.