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Ambiente

Expertos advierten que sin cerrar la brecha financiera, las OMEC no podrán contribuir al cumplimiento del 30×30

Especialistas del Estado, la academia y el sector privado advierten la urgencia de articular mecanismos financieros, destrabar barreras legales e integrar a las comunidades locales para garantizar la sostenibilidad de estas áreas clave para la biodiversidad.
Las OMEC son espacios que, sin formar parte del Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas, contribuyen de manera sostenida a la conservación de la biodiversidad y de los ecosistemas. (Foto: WCS Perú)

El financiamiento y la articulación institucional se han convertido en los principales retos para asegurar la sostenibilidad de las Otras Medidas Efectivas de Conservación Basadas en Áreas (OMEC), espacios que, sin formar parte del Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas, contribuyen de manera sostenida a la conservación de la biodiversidad y de los ecosistemas.

Esta fue la principal conclusión del panel sobre oportunidades de financiamiento para la gestión de estos espacios, desarrollado durante el evento enfocado en la conservación in situ en el Perú y su contribución a la meta global 30×30, realizado este martes 24 de febrero en el Hotel Meliá del distrito limeño de San Isidro.

Durante el encuentro, moderado por Sandro Chávez Vásquez, presidente de la Comisión Ambiental Nacional del Colegio de Biólogos del Perú, se evidenció la existencia de un profundo vacío de información entre las comunidades y las entidades bancarias o privadas dispuestas a otorgar fondos. El especialista expuso la urgencia de organizar los requisitos financieros y resolver las trabas legales que actualmente impiden a muchas iniciativas acceder a recursos, poniendo como ejemplo los conflictos territoriales o sociales que a menudo paralizan la declaración de zonas de agrobiodiversidad.

Asimismo, planteó el reto futuro de la organización de las OMEC, sugiriendo la necesidad de debatir si estas iniciativas, que actualmente suman una decena pero proyectan un crecimiento exponencial, deberían articularse de manera conjunta o contar con una representación formal dentro del sistema político y ambiental del país.

Nuevas rutas de financiamiento para la conservación

Desde la perspectiva de las estrategias estatales, se detalló la importancia de contar con un plan de financiamiento que identifique claramente la brecha económica existente para la conservación. Los representantes del sector público explicaron que las soluciones deben adaptarse a las particularidades de cada territorio, ya que las necesidades de una zona de agrobiodiversidad enfocada en buscar mercados para sus cultivos nativos difieren diametralmente de las de una concesión orientada al ecoturismo.

Además, se reveló que se está trabajando en líneas de financiamiento vinculadas a los compromisos de compensación ambiental de las empresas privadas, un mecanismo que podría canalizar importantes fondos hacia estas áreas, para lo cual se instó a los representantes de las OMEC a acercarse al Ministerio del Ambiente para desarrollar casos piloto.

El financiamiento y la articulación institucional se han convertido en los principales retos para asegurar la sostenibilidad de las OMEC y su contribución a la meta global 30x30. (Foto: Difusión)

El financiamiento y la articulación institucional se han convertido en los principales retos para asegurar la sostenibilidad de las OMEC y su contribución a la meta global 30×30. (Foto: Difusión)

El rol del sector privado también fue abordado a través de la experiencia de la Fundación BBVA. Mercedes Castro Salas, jefa de Relaciones Institucionales de dicha entidad, resaltó que el apoyo corporativo a la sostenibilidad suele estructurarse en torno a la conservación del espacio físico y a un fuerte componente educativo. Este último factor resulta vital para involucrar tanto a los investigadores académicos como a las poblaciones locales y escolares, promoviendo así el valor del territorio habitado. La vocera enfatizó el papel de las entidades privadas no solo como financiadoras, sino como plataformas para dar visibilidad a los grandes esfuerzos de conservación que las comunidades realizan, muchas veces, de manera silenciosa.

Universidades, llamadas a liderar las OMEC

Finalmente, el sector académico hizo un llamado a la autocrítica y a la acción. Wilfredo Mendoza Caballero, representante de la Universidad Católica Sedes Sapientiae, advirtió sobre el gran desconocimiento que aún existe sobre las OMEC dentro de las propias universidades y facultades de ciencias. Para revertir esta situación, propuso integrar urgentemente el estudio de estas áreas en las mallas curriculares, destacando la importancia de formar a los futuros profesionales que provienen de las propias comunidades nativas para que asuman la gestión de sus territorios.

Además, subrayó que los fondos universitarios para investigación deben priorizar las necesidades reales de los gestores de las OMEC, trabajando en conjunto y respetando profundamente los saberes ancestrales y la cultura local, para lograr que la conservación de la biodiversidad y de los ecosistemas proveedores de agua sea verdaderamente sostenible en el tiempo.