Skip to main content
24.9°C : Lima17.2°C : Arequipa25.3°C : Trujillo27.7°C : Chiclayo30.5°C : Piura15.5°C : Cusco29.1°C : Iquitos17.5°C : Juliaca14.1°C : Huancayo27.5°C : Tacna
Ambiente

“En nombre de la vicuña”: El histórico debate sobre la salvación y el futuro de nuestro símbolo patrio

Una reciente publicación reabre la discusión sobre el manejo de la vicuña en el Perú. El reconocido ambientalista Marc Dourojeanni advierte que las políticas actuales limitan el desarrollo de las comunidades altoandinas y alerta sobre una nueva amenaza: la progresiva desaparición de la llama.
Dourojeanni sostiene que el manejo poblacional debería incluir la extracción de un 20% o 30% de los animales para consumo y comercialización, como una forma de equilibrar el ecosistema y generar ingresos para las comunidades altoandinas. (Foto: RPP)
Dourojeanni sostiene que el manejo poblacional debería incluir la extracción de un 20% o 30% de los animales para consumo y comercialización, como una forma de equilibrar el ecosistema y generar ingresos para las comunidades altoandinas. (Foto: RPP)

En 1964, el animal que adorna orgullosamente el Escudo Nacional del Perú estuvo a punto de desaparecer de la faz de la tierra. La población de vicuñas, que una década antes superaba los 240.000 ejemplares, había caído drásticamente a menos de 5.000 debido a la caza furtiva descontrolada y las severas sequías. Hoy, el Perú alberga a más de 350.000 vicuñas (el 60% de la población mundial), pero este aparente triunfo esconde un profundo debate ecológico, económico y social que ha durado décadas.

Esta es la premisa central de «En Nombre de la Vicuña», el nuevo libro del destacado ingeniero, doctor en ciencias y ecologista peruano, Marc Dourojeanni, editado por Guillermo Reaño a través del Grupo Viajeros. Durante una reciente entrevista en el programa Ampliación de Noticias de RPPTV, conducido por Fernando Carvallo, ambos especialistas desentrañaron los conflictos históricos y los retos actuales que enfrenta la conservación de este camélido sudamericano.

El rescate y el conflicto de los ambientalistas

El exitoso programa de salvataje iniciado en los años 60, que consistió en erradicar a los cazadores furtivos e implementar un cuerpo de guardaparques bien armados en Pampa Galeras (Ayacucho), logró una explosión demográfica fantástica: en solo diez años se alcanzaron las 50.000 cabezas. Sin embargo, el éxito trajo consigo una de las disputas más sonadas en la historia del ambientalismo peruano.

Según relató Dourojeanni en la entrevista, su visión y la del recordado Antonio Brack (quien fuera el primer Ministro del Ambiente del Perú) era clara: la vicuña debía ser una herramienta para el desarrollo económico de los campesinos altoandinos, los ciudadanos más pobres del país. Al ser un animal salvaje que se reproduce en altas densidades, proponían un manejo poblacional que incluyera el sacrificio (saca) de un porcentaje de los animales, tal como hacían los antiguos peruanos, para aprovechar no solo su valiosísima fibra, sino también su excelente carne y piel, manteniendo a la vez el equilibrio del ecosistema frente a las sequías.

Aunque el chaco es celebrado como tradición cultural, el autor advierte que esta práctica afecta la organización social de la vicuña y reduce su productividad. (Foto: RPP)

Aunque el chaco es celebrado como tradición cultural, el autor advierte que esta práctica afecta la organización social de la vicuña y reduce su productividad. (Foto: RPP)

Esta propuesta chocó frontalmente con la postura de Felipe Benavides, otra figura histórica de la conservación en el Perú, quien defendía la intocabilidad absoluta del animal. Dourojeanni atribuye esta oposición a un celo personal y mediático frente a la nueva generación de ecologistas. «Él consiguió destruir el programa e hizo que hoy, 70 años después del censo de 1954, tengamos apenas 350.000 vicuñas, cuando deberíamos tener entre dos y tres millones», sentenció el autor.

El impacto del «Chaco» y las leyes actuales

Como consecuencia de aquel «escándalo» que duró 20 años, las leyes peruanas se endurecieron y prohibieron el aprovechamiento integral de la especie. Hoy en día, la normativa solo permite la captura y esquila a través del tradicional chaco.

Aunque el chaco es celebrado como un acto cultural maravilloso y comunitario, Dourojeanni lanzó una dura advertencia desde el punto de vista biológico: «Para la vicuña es terrible. Es una destrucción de toda la organización social del animal; la productividad se reduce enormemente debido a esa forma de hacer chacos. Los viejos y los enfermos mueren para nada». El experto aboga por regresar a un modelo donde se extraiga un 20% o 30% de la población para consumo humano y comercialización, lo que permitiría un verdadero salto económico para las comunidades.

Un homenaje y una nueva alerta

Guillermo Reaño, editor del libro, subrayó en RPPTV que la publicación es un homenaje a los peruanos que dedicaron su vida a esta causa. Entre ellos, destacó la memoria de Bárbara D’Achille, la valiente periodista ecológica que fue asesinada por Sendero Luminoso en 1989 en Pampa Galeras, reserva que hoy lleva su nombre. El objetivo de Grupo Viajeros es que estas propuestas salgan de los círculos cerrados y generen un debate constructivo a nivel nacional.

Al ser un animal salvaje que se reproduce en altas densidades, proponían un manejo poblacional que incluyera el sacrificio (saca) de un porcentaje de los animales. (Foto: Difusión)

La entrevista concluyó con una alerta inesperada por parte de Dourojeanni. Mientras los reflectores apuntan a la vicuña, otro emblema andino se encuentra en peligro silencioso: la llama. «Está comenzando a ser una especie amenazada porque ya no se cría, ya no se usa para carga y se ha malversado la calidad de su carne, que es muy buena», advirtió el científico.

«En Nombre de la Vicuña» no sólo documenta un hito de la supervivencia animal, sino que plantea un desafío urgente para el Estado y la sociedad: aprender a conservar utilizando racionalmente nuestros recursos, garantizando que el patrimonio natural del Perú se traduzca en bienestar real para sus guardianes en los Andes.