Herbe Olave Ugarte, candidato a la segunda vicepresidencia y al Senado por el partido Somos Perú, reconoce que la actual imagen de José Jerí representa un obstáculo real para las aspiraciones electorales de la organización en 2026. Durante una reciente entrevista para la Red de Medios Regionales del Perú, el actual consejero regional del Cusco calificó al presidente del Congreso como un «hijo malo» dentro de la familia partidaria. Olave admite que las acciones individuales de Jerí generan una carga negativa que los demás candidatos deben soportar durante la campaña proselitista.
Olave Ugarte intenta marcar una distancia clara entre las conductas cuestionables de la cúpula y el proyecto político nacional que encabeza la organización. El candidato cusqueño señala que, aunque escándalos como el denominado «Chifagate» o el polémico caso de las «visitadoras» golpean la credibilidad del grupo, la población debe diferenciar las faltas personales de la labor institucional del partido. Según Olave, Jerí mantiene actualmente una licencia y no participa de forma activa en las decisiones de la agrupación, una medida que busca proteger la imagen de la lista frente al voto popular en las próximas elecciones. El candidato lamenta profundamente que estas acciones individuales proyecten una sombra de duda sobre los militantes honestos del partido.
A pesar de este esfuerzo por deslindar responsabilidades, el descontento ciudadano hacia el Congreso de la República persiste como una barrera difícil de derribar para cualquier postulante. Olave critica la falta de catadura moral de muchos parlamentarios que hoy buscan la reelección sin mostrar arrepentimiento alguno por sus actos pasados. El candidato sostiene que el país necesita líderes con honorabilidad y transparencia absoluta en cada uno de sus movimientos públicos. Él reconoce que la prensa y la opinión pública vigilan constantemente a la clase política, y cualquier aprovechamiento descarado del poder decepciona profundamente a una ciudadanía que exige soluciones urgentes a la crisis actual. La desaprobación total del parlamento actual obliga a los nuevos aspirantes a cargar con un peso ajeno que debilita sus propias propuestas electorales.
Autonomía regional y el reto de la descentralización
El enfoque de Olave trasciende los conflictos internos, pues defiende la descentralización como el motor principal para el desarrollo nacional. Desde su labor en Cusco, el consejero denuncia el centralismo limeño que frena proyectos vitales en salud, educación y saneamiento. El candidato propone otorgar mayor autonomía y recursos a los gobiernos regionales para que Cusco, como capital del turismo, reciba una redistribución justa del canon gasífero. Él busca cerrar las brechas de pobreza extrema que todavía castigan a provincias como La Convención.
Sin embargo, la agrupación también enfrenta cuestionamientos regionales por las investigaciones que involucran al gobernador del Cusco, Werner Salcedo. Olave, quien cumple funciones de fiscalización, menciona que el Ministerio Público debe esclarecer con celeridad los presuntos actos de corrupción del denominado «caso Rolex«. Él asegura que las autoridades que incurran en irregularidades deben afrontar las sanciones de ley correspondientes. Bajo su visión, nadie puede utilizar el cargo público para velar por intereses propios en lugar de servir al bienestar general de la población.
Finalmente, el aspirante al Senado destaca la meritocracia y la democracia interna como herramientas esenciales para fortalecer a las instituciones políticas. Aunque reconoce el peso de la dirigencia nacional, asegura que el futuro de Somos Perú depende exclusivamente de candidatos con conductas intachables. Olave concluye que la única vía para recuperar la confianza del electorado reside en demostrar que existe una nueva generación política.
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