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Ambiente

El verano marca la llegada de las crías de pudú en Chile

Entre la primavera y comienzos del verano, los bosques templados del sur del país se convierten en refugio para las crías del ciervo más pequeño del mundo. Su supervivencia depende del camuflaje natural y del cuidado materno durante sus primeras y más vulnerables semanas de vida.
Esta especie concentra sus nacimientos entre la primavera y comienzos del verano (Foto: Cedida)

El verano en Chile representa mucho más que una época de descanso y altas temperaturas; es también un periodo fundamental en el ciclo de vida de uno de los animales más emblemáticos del país: el pudú (Pudu puda). Este animal, reconocido como el ciervo más pequeño del mundo, habita en zonas específicas de los bosques templados de Chile y Argentina, y es justamente durante esta estación cuando atraviesa una etapa clave de su desarrollo.

Un ciclo que culmina en verano

El proceso para llegar a este momento comenzó meses atrás. El período de cortejo y reproducción de la especie ocurre durante el otoño. Tras una gestación que dura cerca de siete meses, los nacimientos se producen entre la primavera y comienzos del verano.

Según la información biológica de la especie, por lo general cada hembra da a luz a una sola cría. Durante las primeras semanas de vida, la estrategia de supervivencia es el sigilo: los pequeños permanecen quietos y escondidos entre la vegetación, dependiendo completamente del cuidado materno. Durante este tiempo crítico, es común que las madres se alejen momentáneamente solo para alimentarse, regresando luego para atender a sus crías.

Las crías presentan un pelaje que varía de marrón claro a café rojizo, adornado con manchas blancas distribuidas por el lomo y los costados. (Foto: Cedida)

El arte del camuflaje

Los recién nacidos poseen características físicas distintivas diseñadas para su protección. Las crías presentan un pelaje que varía de marrón claro a café rojizo, adornado con manchas blancas distribuidas por el lomo y los costados. Este patrón no es decorativo, sino una herramienta de supervivencia que les permite confundirse con el entorno del bosque y evitar ser detectados por los depredadores.

Esta etapa de vulnerabilidad y camuflaje es, sin embargo, breve. Se estima que alrededor de los cinco meses de edad, los pequeños pudúes comienzan a crecer, pierden sus manchas características y ganan mayor independencia, integrándose plenamente a la vida en el bosque.

*Fuente: Diario Sostenible.