De una cuantiosa multa al éxito sostenible: El renacer de la comunidad nativa 12 de Octubre en Loreto

Tras enfrentar una sanción de más de S/ 800 mil, 34 familias de la provincia de Requena transformaron su modelo de gestión forestal. Hoy, la conservación, el uso de tecnología y el manejo responsable de sus bosques les han devuelto la prosperidad y el camino a la legalidad.

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El nuevo modelo de manejo forestal de 12 de Octubre incluye trazabilidad digital, vigilancia comunal y contratos formales con las empresas compradoras de madera. (Foto: Difusión)

Tras enfrentar una sanción económica que amenazaba su futuro, 34 familias de la provincia de Requena, región Loreto, transformaron radicalmente su modelo de gestión forestal. Hoy, la legalidad y el compromiso ambiental les han traído prosperidad, infraestructura y el reconocimiento del Estado.

Caminos pavimentados, internet de alta velocidad, botes con motores, podadoras y nuevos electrodomésticos son hoy el reflejo de una calidad de vida que hace unos años parecía inalcanzable para la comunidad nativa 12 de Octubre. Este cambio no fue producto del azar, sino de una serie de decisiones responsables para aprovechar los recursos de sus bosques e impulsar su propio desarrollo, dejando atrás un pasado marcado por la informalidad.

«El trabajo serio y cuidadoso en el área de aprovechamiento de nuestros bosques nos cambió la realidad», confiesa Percy Taricuarima Inuma, descendiente kukama kukamiria y actual jefe de la comunidad.

El líder indígena recuerda con seriedad que la situación no siempre fue próspera. En el año 2018, la localidad atravesó uno de sus momentos más críticos: debido a la falta de organización y al desconocimiento de sus obligaciones como productores forestales, cometieron graves infracciones que derivaron en una multa de S/ 868 756. «Antes nosotros no teníamos cuidado con el uso de nuestro bosque y eso nos perjudicó mucho, no podíamos hacer nada para generar recursos», evoca Taricuarima.

El punto de inflexión y el camino a la legalidad

La transformación comenzó en 2023, cuando los pobladores decidieron asumir su responsabilidad. El primer paso fue reestructurar su administración comunal, eligiendo a Percy como líder de una nueva junta directiva comprometida con el orden y la legalidad.

La trazabilidad de la madera es una de las claves del nuevo modelo comunal. (Foto: Difusión)

Para saldar su deuda, la comunidad se acogió a un mecanismo de compensación de multas forestales ofrecido por el Organismo de Supervisión de los Recursos Forestales y de Fauna Silvestre (Osinfor). Presentaron un ambicioso plan para conservar 2 317.878 hectáreas de su bosque por un periodo de cinco años. Hasta la fecha, han cumplido los dos primeros años de este compromiso bajo la asistencia y supervisión del Osinfor.

Una vez encaminada la compensación, tomaron la decisión de solicitar un nuevo permiso a la autoridad regional para aprovechar la madera en otra área de su territorio. Esta vez, el proceso se hizo bajo estándares técnicos, cumpliendo un plan de manejo y formalizando contratos transparentes con las empresas compradoras. El esfuerzo rindió frutos en diciembre de 2025, cuando el Osinfor les otorgó una constancia de cumplimiento de obligaciones, reconociendo sus buenas prácticas forestales.

Tecnología, juventud y vigilancia comunal

El éxito de la comunidad 12 de Octubre radica también en el involucramiento de las nuevas generaciones y el uso de la tecnología. Juan Saulo Taricuarima, hijo del jefe comunal, utiliza equipos GPS para marcar la ubicación exacta de los árboles aprovechables y proteger los «árboles semilleros», vitales para la regeneración natural del bosque. Por su parte, su hermano menor, Percy (23 años), se ha capacitado en la cubicación de trozas de madera y el monitoreo de precios, asegurando que la comunidad reciba un pago justo y no sea engañada.

El nuevo aprovechamiento de madera se realiza bajo un plan de manejo, con contratos formales con las empresas compradoras y supervisión técnica en cada etapa del proceso. (Foto: Difusión)

La trazabilidad es otro pilar fundamental. Nidser Saavedra, ingeniero parte del equipo de regencia forestal que los asesora, destaca el compromiso local: «La comunidad proporciona los reportes necesarios para llenar el libro de operaciones digital. Además, los pobladores están presentes en todos los despachos para verificar la cantidad de trozas que salen».

El celo por su territorio llega hasta las aguas del río Ucayali. Los miembros del comité de vigilancia y control forestal comunitario no solo supervisan el trabajo de la empresa dentro del bosque, sino que escoltan las barcazas madereras durante su recorrido fluvial para garantizar que no se mezcle madera de origen ilegal en sus cargamentos.

Hoy, la comunidad nativa 12 de Octubre no solo ha sanado sus deudas con el Estado, sino que se erige como un modelo de éxito en la Amazonía peruana, demostrando que la organización comunal, la tecnología y el respeto por el bosque son la verdadera llave hacia el desarrollo sostenible.




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