Comunidades asháninkas buscan restaurar 2504 hectáreas dañadas por incendios

La iniciativa surge tras los incendios forestales y sequías que afectaron bosques y fauna en la cuenca baja del río Ene. Las comunidades lideran acciones de reforestación, recuperación natural del bosque y prevención de nuevos incendios.

Las comunidades Asháninkas de la cuenca baja del río Ene han iniciado acciones para restaurar los bosques afectados por sequías e incendios forestales. (Foto: Difusión)
Las comunidades Asháninkas de la cuenca baja del río Ene han iniciado acciones para restaurar los bosques afectados por sequías e incendios forestales. (Foto: Difusión)

Las intensas sequías y los incendios forestales dejaron profundas cicatrices en la cuenca baja del río Ene. Las llamas no solo consumieron miles de árboles en este entorno de bosque seco tropical, sino que ahuyentaron a la fauna silvestre, destruyeron los refugios naturales y golpearon el corazón mismo de las comunidades Asháninkas: su fuente diaria de alimentos y su conexión vital con el territorio.

Sin embargo, lejos de resignarse a vivir entre cenizas, los pobladores han decidido tomar acción directa. Liderados por la Central Asháninka del Río Ene (CARE), a través de la estrategia PAAMARI, las familias nativas han puesto en marcha el proyecto «Recuperación y Conectividad», una iniciativa donde ellos mismos son los protagonistas de la sanación de su entorno.

Restauración con el conocimiento de la comunidad

El proyecto deja de lado la tradicional imposición técnica para darle voz a quienes conocen mejor la tierra. Las comunidades de Saniveni, Tsiquireni (Meteni), Potsoteni y Samaniato están liderando el proceso desde el primer paso.

Antes de realizar cualquier siembra masiva, los comuneros recorren las áreas afectadas para identificar qué especies resistieron al fuego y qué animales están regresando. A partir de este diagnóstico propio, deciden cómo actuar en las 2,504 hectáreas que tienen como meta recuperar:

  • Siembra activa con propósito: Se instalan plantones de árboles maderables y, sobre todo, frutales que han sido elegidos por la propia comunidad, asegurando que el bosque del futuro les brinde alimento y recursos útiles.
  • Recuperación pasiva: Se delimitan «núcleos» de bosque donde la naturaleza hará su trabajo por sí sola, pero bajo el monitoreo constante y la protección de los pobladores.
  • Brigadas de defensa: Se han conformado brigadas comunales (PAAMARI) entrenadas específicamente para prevenir nuevos incendios y controlar el fuego antes de que arrase con los cultivos y el bosque joven.
El proyecto “Recuperación y Conectividad” busca restaurar 2,504 hectáreas mediante siembra de especies útiles, recuperación natural del bosque y brigadas comunales de prevención de incendios. (Foto: Difusión)

La seguridad alimentaria como prioridad

Para los Asháninkas del río Ene, no se puede hablar de salvar la selva sin garantizar el plato de comida en la mesa de sus familias. Por ello, el esfuerzo de reforestación camina de la mano con los denominados «planes de vida» comunales.

En lugares como Cashingari, Tsiquireni y Samaniato, los pobladores han priorizado la crianza de aves menores. Esta actividad productiva se ha convertido en una estrategia directa y rápida para mejorar la nutrición de los niños y generar nuevos ingresos económicos para los hogares, reduciendo su vulnerabilidad tras las pérdidas que dejó el fuego.

El poblador rural en el centro del cambio

La iniciativa también apuesta por el talento local. Sesenta comuneros y comuneras están recibiendo formación práctica en temas vitales como la producción de plantones, inventario de flora y fauna, y la creación de sistemas agroforestales que combinan los cultivos agrícolas con el bosque.

Esta visión comunitaria, que entiende que el ser humano y la selva son un solo tejido, ha logrado el respaldo de organizaciones como Profonanpe, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el Ministerio del Ambiente.

La iniciativa también prioriza la seguridad alimentaria y la capacitación de comuneros para fortalecer sistemas productivos y la conservación del territorio. (Foto: Difusión)

Hoy, la cuenca del río Ene está sentando un precedente poderoso: la verdadera acción climática y la conservación de la biodiversidad solo tienen éxito cuando se confía en la capacidad de las comunidades indígenas para liderar, producir y proteger su propio hogar.




La información que nace en las regiones, directo a tu correo.

Suscríbete gratis al boletín de Inforegión y recibe noticias con enfoque ambiental, social y descentralizado.

Boletín