Comuneros del Perené apuestan por la agroforestería para proteger su territorio y su café

Decenas de familias en la selva central han tomado las riendas de la conservación de sus tierras, mediante la siembra de miles de árboles integrados a sus parcelas agrícolas, los pobladores buscan proteger sus fuentes de agua, evitar deslizamientos y asegurar el futuro de su economía local.

En las áreas de mayor vulnerabilidad, los pobladores instalarán especies específicas como el Eucalyptus grandis, destinado a estabilizar el terreno y prevenir huaicos y deslizamientos que amenazan constantemente sus hogares y medios de vida. (Foto: DIfusión)
En las áreas de mayor vulnerabilidad, los pobladores instalarán especies específicas como el Eucalyptus grandis, destinado a estabilizar el terreno y prevenir huaicos y deslizamientos que amenazan constantemente sus hogares y medios de vida. (Foto: DIfusión)

Para las 19 familias del sector Cerro Picaflor, en el distrito de Perené, la tierra no es solo un recurso; es su herencia y su principal sustento. En un esfuerzo inédito para la zona, los comuneros han asumido el liderazgo de reforestar sus tierras, integrando nuevas especies forestales con sus tradicionales parcelas, en una apuesta directa por la sostenibilidad económica y la defensa de su entorno natural.

«Es nuestra primera experiencia de reforestación», señala Fabio Shingari, jefe de la comunidad. Lejos de los reflectores institucionales, en el campo la realidad se mide en la supervivencia de las plantas y en el fortalecimiento de la economía familiar. Para comuneros como Walter Huayta Inga y Genoveva Paucar, la siembra de pino asociada a los cultivos de café y plátano no es un simple proyecto ecológico, sino una estrategia vital para diversificar su producción agrícola y mejorar la productividad de sus suelos.

Defensa del territorio frente al riesgo climático

La intervención, que abarca la distribución de cerca de 19 mil plantas forestales por comunidad en sectores como Cerro Picaflor y Centro Pucusani, responde a una necesidad urgente y sentida por los propios habitantes: la conservación de las fuentes hídricas y la protección de los suelos.

En las áreas de mayor vulnerabilidad, los pobladores instalarán especies específicas como el Eucalyptus grandis, destinado a estabilizar el terreno y prevenir huaicos y deslizamientos que amenazan constantemente sus hogares y medios de vida. En otras parcelas, se sembrarán bosques macizos de Eucalyptus torreliana y se protegerán quebradas y linderos.

La siembra de pino asociada a los cultivos de café y plátano no es un simple proyecto ecológico, sino una estrategia vital para diversificar su producción agrícola y mejorar la productividad de sus suelos. (Foto: Difusión)

Alianzas al servicio de la comunidad

Si bien el trabajo físico y el cuidado de las parcelas demostrativas recae en las manos de las familias comuneras, este despliegue territorial cuenta con el respaldo logístico de diversos actores. La implementación de viveros descentralizados y la entrega de más de 500 mil plantones ha sido impulsada por los recursos y la articulación técnica de la Municipalidad Distrital de Perené, la Agencia Agraria Chanchamayo (DRAJ) y la empresa Electrocentro, que aportó semillas y materiales básicos para la selva central.

No obstante, los verdaderos garantes del éxito a largo plazo son los pobladores locales. Para comuneros como Damelia López Quinchori y Elías Hipólito, el impacto de esta jornada trasciende la actual temporada agrícola. Esta reforestación representa una escuela viva donde las nuevas generaciones aprenden de forma práctica sobre el cuidado del medio ambiente y el aprovechamiento maderable responsable. En Perené, la siembra de árboles se ha convertido en una herramienta para asegurar que el bosque y las familias que lo habitan prosperen juntos de manera sostenible.




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