El campo peruano vuelve a demostrar que su biodiversidad y el trabajo cooperativo son una fórmula de éxito global. La Cooperativa Agraria Norandino se alzó con la medalla de plata en los prestigiosos Cacao of Excellence Awards 2025, celebrados durante la Amsterdam Cocoa Week en los Países Bajos. El galardón reconoció al cacao blanco cultivado en la localidad de La Quemazón (Piura), destacando su perfil sensorial excepcional, su origen y el manejo sostenible en su etapa de poscosecha.
El lote premiado es fruto del esfuerzo de Eduardo Espinosa Tamariz, ingeniero y socio productor de Norandino, quien desde hace casi dos décadas lidera una cruzada silenciosa para revalorizar esta variedad nativa frente a la amenaza de clones industriales.
16 años rescatando una joya genética
Durante la conferencia de prensa para celebrar este hito, se destacó que la historia de este premio no es casualidad, sino el resultado de 16 años de investigación y constancia. «Este es un trabajo que comenzó en el año 2005. Nos encontramos con este tipo de cacao totalmente diferente (…) de los 25 grupos genéticos que hay en el mundo, el Perú tiene 16, y Piura tiene un grupo genético reconocido a nivel mundial que es el cacao blanco», explicó Espinosa.
Espinosa, de profesión original zootecnista pero dedicado en cuerpo y alma a la agronomía del cacao, construyó en su finca un jardín clonal planta por planta para asegurar la preservación de esta especie. Explicó que este reconocimiento valida el esfuerzo de ir contra la corriente, apostando por la conservación de la biodiversidad en lugar de ceder a la siembra de clones de alto rendimiento pero menor calidad aromática, como el CCN-51.

El reconocimiento internacional resalta el trabajo de los productores peruanos y el potencial del cacao blanco en mercados especializados. (Foto: Difusión)
Calidad frente a la volatilidad del mercado
El mercado internacional del cacao atraviesa hoy un momento de extrema volatilidad. Martín Domínguez, gerente general del complejo Agroindustrial Norandino, y el propio Espinosa advirtieron que los precios internacionales han sufrido una drástica caída, pasando de picos históricos de $12,500 dólares la tonelada a rondar los $3,500 dólares, debido a la recuperación de la producción en África y la contracción de la demanda masiva.
Sin embargo, aquí radica la importancia de este premio de plata mundial: el cacao fino de aroma juega en otra liga. «El segmento de cacaos finos de aroma representa alrededor del 15% del mercado mundial. Ante la bajada de precios, nuestra ventaja competitiva es la alta calidad. Un cacao especial y certificado fácilmente se puede vender en $6,000 u $8,000 dólares», detalló Espinosa, enfatizando que el cacao blanco piurano se diferencia por sus marcadas notas frutales y cítricas, además de su baja astringencia, lo que permite elaborar chocolates premium con hasta un 100% de pureza sin necesidad de añadir exceso de azúcar.
El salto a la agroindustria y los retos climáticos
El triunfo en Ámsterdam no solo subraya la excelencia del grano, sino también el éxito del modelo cooperativo en el procesamiento. En 2025, Norandino acopió cerca de 2,000 toneladas de cacao. De estas, 900 toneladas fueron transformadas en pasta de cacao y se logró un hito histórico: exportar 70 toneladas de cobertura de chocolate (producto casi terminado) directamente desde una planta de productores hacia mercados internacionales.
A pesar del panorama alentador, los productores enfrentan un desafío ineludible: el cambio climático. Históricamente, el cacao de Piura se adaptó a un clima seco y dependiente del riego. Sin embargo, las intensas lluvias generadas por las recientes anomalías climáticas (como El Niño en 2017 y 2023) han incrementado la presencia de enfermedades fungosas como la Monilia y la Phytophthora.

El galardón posiciona al Perú como referente internacional en la producción de cacao fino y de alta calidad. (Foto: Difusión)
«El cacao blanco es altamente susceptible a plagas y enfermedades asociadas a la humedad. El reto ahora es evaluar e investigar la resistencia dentro de nuestras plantaciones para encontrar cultivares que se adapten al cambio climático», concluyó el galardonado productor.
Con esta medalla de plata, Norandino y los agricultores de La Quemazón reafirman que la conservación del territorio, sumada a la investigación y la asociatividad, es el camino más seguro para que el cacao peruano siga conquistando los paladares más exigentes del mundo.
