La Amazonía peruana, reconocida como una de las reservas de biodiversidad más importantes del planeta, se encuentra hoy bajo una doble amenaza que pone en jaque el bienestar de sus habitantes. A la fragilidad histórica de sus sistemas de salud y el acceso limitado al agua potable, se suma ahora la presión del cambio climático. El aumento de las temperaturas y la irregularidad de las lluvias han creado el caldo de cultivo perfecto para la propagación de enfermedades endémicas como la malaria y el dengue, exigiendo una respuesta inmediata y estructural.
En este escenario crítico, la cooperación internacional ha desplegado una estrategia concreta para blindar a las comunidades más vulnerables. World Vision Perú, en alianza con World Vision Corea y la Agencia de Cooperación Internacional de Corea (KOICA), oficializó la entrega de un importante lote de equipos e insumos médicos en la región Loreto. Esta acción se enmarca dentro del proyecto “VIDA: Iniciativas vitales para el desarrollo de un sistema de salud comunitario resiliente al clima en la Amazonía”.
Campañas de salud itinerantes en zonas de difícil acceso
La intervención busca atacar los puntos débiles de la respuesta sanitaria actual. La donación incluye 16 microscopios binoculares Olympus CX23, tecnología clave para realizar diagnósticos de malaria mucho más rápidos y precisos, permitiendo tratamientos oportunos que pueden salvar vidas. Asimismo, para reforzar la prevención en el terreno, se entregaron 200 unidades de insecticida Misil Max, destinadas al control vectorial de los mosquitos transmisores.
Para superar las barreras geográficas propias de la selva, el proyecto también suministró 34 toldos plegables. Estos equipos permitirán desplegar campañas de salud itinerantes en zonas de difícil acceso, acercando servicios vitales como vacunación, tamizaje y educación sanitaria a poblaciones que usualmente quedan fuera del alcance de los centros de salud tradicionales.

Ismary Otero, directora de Impacto de World Vision Perú, destacó que el objetivo trasciende la ayuda material inmediata. Según la vocera, el compromiso de la organización busca que cada niño crezca en comunidades resilientes, donde la salud no dependa de la suerte, sino de sistemas preparados para resistir los desafíos climáticos.
Se estima que esta iniciativa beneficiará directamente a más de 20,000 personas, marcando un paso adelante en el esfuerzo por construir una Amazonía capaz de adaptarse y resistir los embates de un clima cada vez más impredecible, garantizando así la seguridad sanitaria de sus futuras generaciones.


