Duramente criticada fue la decisión de las autoridades municipales de la provincia de Leoncio Prado quienes autorizaron el funcionamiento de una feria navideña que llenó de ambulantes lo poco que quedaba de espacio en la Alameda Perú, la vía peatonal más utilizada para el relajo de los habitantes y visitantes de Tingo María.
Tras la decisión edil, comerciantes de otras ciudades comenzaron a montar unas carpas en toda la extensión de la avenida convirtiéndola en otro mercado, generando más desorden y dándole a la ciudad de la Bella Durmiente un aspecto deplorable.
Algunos vecinos señalaron a INFOREGIÓN que esto era lo único que faltaba para que las autoridades municipales demuestren que no tienen cariño por Tingo María y que les importa poco lo que la gente pueda querer para su ciudad.
“Es sabido que los comerciantes llegados vivirán hasta una o dos semanas después de las fiestas por Año Nuevo en este lugar, donde además deberán satisfacer sus necesidades fisiológicas y otras”, indicaron.