El mensaje de la comunidad científica global al sector privado es contundente: las empresas que no lideren un cambio transformador para proteger la naturaleza no solo amenazan a las especies del planeta, sino que arriesgan su propia extinción. Esta es la conclusión central del nuevo Informe de evaluación metodológica sobre el impacto y la dependencia de las empresas en la diversidad biológica, publicado hoy por la Plataforma Intergubernamental sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES).
El documento, elaborado durante tres años por 79 expertos de 35 países, advierte que la pérdida de biodiversidad ya no es solo un problema ambiental, sino un riesgo sistémico crítico para la estabilidad financiera mundial y el bienestar humano.
La ceguera ante la dependencia natural
El informe desmonta el mito de que solo las empresas agrícolas o extractivas dependen de la naturaleza. Según la IPBES, todas las empresas, incluso las tecnológicas o financieras que parecen alejadas del medio ambiente, dependen directa o indirectamente de los servicios de los ecosistemas. Estos incluyen desde el suministro de agua y materiales hasta la regulación de inundaciones y valores culturales.
Sin embargo, el sistema actual opera bajo una lógica distorsionada: las empresas asumen costos mínimos por destruir la naturaleza y, a menudo, no pueden generar ingresos por protegerla.
«Las empresas y otros actores clave pueden liderar el camino hacia una economía global más sostenible o, en última instancia, arriesgarse a la extinción… tanto de las especies en la naturaleza como, potencialmente, también de las suyas propias», sentenció Matt Jones, copresidente de la Evaluación.

El nuevo informe de la IPBES señala que la pérdida de biodiversidad se ha convertido en un riesgo sistémico para la estabilidad financiera global y el bienestar humano. (Foto: Difusión)
Trillones en incentivos «perversos»
Uno de los hallazgos más alarmantes del informe es la disparidad en los flujos financieros. En 2023, se estima que 7,3 billones de dólares (entre financiación pública y privada) se destinaron a actividades con impacto negativo directo sobre la naturaleza. De esa cifra, el gasto público en subsidios perjudiciales ascendió a 2,4 billones.
En contraste, apenas 220.000 millones de dólares se invirtieron en la conservación y restauración de la biodiversidad. Esto significa que los fondos que destruyen el planeta superan en más de 30 veces a los que intentan salvarlo.
«La realidad distorsionada es que a menudo parece más rentable para las empresas degradar la biodiversidad que protegerla», explicó el profesor Stephen Polasky, copresidente de la Evaluación, advirtiendo que estos efectos acumulativos pueden traspasar puntos de inflexión ecológicos irreversibles.
Una hoja de ruta contra el «lavado verde»
El informe no se limita al diagnóstico; ofrece herramientas prácticas para salir del atolladero. Identifica más de 100 acciones concretas para gobiernos, instituciones financieras y sociedad civil, y proporciona métodos para medir tanto los «impactos» (lo que la empresa hace a la naturaleza) como las «dependencias» (lo que la empresa necesita de la naturaleza).

El documento fue elaborado durante tres años por 79 expertos de 35 países, consolidando evidencia científica de alcance global. (Foto: Difusión)
La profesora Ximena Rueda, copresidenta de la Evaluación, subrayó que la interacción con la naturaleza ya no es opcional, sino una necesidad operativa. «Para evitar el lavado de imagen verde (greenwashing), es esencial que las empresas cuenten con estrategias transparentes y creíbles que demuestren claramente sus acciones», afirmó.
El rol de los pueblos indígenas
El documento también hace una autocrítica sistémica: el mundo empresarial ha ignorado sistemáticamente el conocimiento de los pueblos indígenas y las comunidades locales. A pesar de que el desarrollo industrial amenaza el 60% de las tierras indígenas a nivel global, estos grupos son los guardianes más eficaces de la biodiversidad. El informe insta a una colaboración respetuosa para mejorar la gestión de riesgos empresariales.
Aprobado durante la 12ª sesión del Plenario de la IPBES, este informe busca ser la brújula que guíe al sector privado hacia el cumplimiento de los objetivos del Marco Mundial de la Diversidad Biológica y el Acuerdo de París, antes de que el costo de la inacción sea impagable.
