La ciencia climática ha dejado atrás las proyecciones a futuro para documentar una crisis en tiempo real. El sistema que ha mantenido estable el clima de la Tierra durante milenios se ha roto. En condiciones normales, el planeta recibe energía solar y devuelve una cantidad equivalente al espacio, manteniendo un equilibrio vital. Hoy, ese balance energético está en números rojos: retenemos cada vez más calor, y el ritmo de este sobrecalentamiento no deja de acelerarse.
Por primera vez, el Estado Mundial del Clima 2025 de la OMM ha incluido este desequilibrio energético como un indicador clave, confirmando que el año pasado alcanzó un nuevo máximo histórico. «Las actividades humanas están alterando cada vez más el equilibrio natural y viviremos con estas consecuencias durante cientos y miles de años», sentenció Celeste Saulo, secretaria general de la OMM.
El océano: Un vertedero térmico al límite
El calor atrapado por los gases de efecto invernadero no se reparte equitativamente. La atmósfera apenas retiene el 1%, los continentes absorben un 5% y un 3% se consume en derretir las masas de hielo. El peso de esta crisis recae de manera abrumadora sobre los océanos, que engullen más del 91% de este exceso de energía.
Esta inmensa masa de agua ha actuado como un amortiguador silencioso, salvándonos temporalmente de un calentamiento terrestre insoportable. Sin embargo, el costo de este servicio ecosistémico es altísimo. La tasa a la que se calientan los mares se ha duplicado desde 2005. Para ponerlo en perspectiva: cada año, durante las últimas dos décadas, el océano ha absorbido el equivalente a 18 veces el consumo energético anual de toda la humanidad.

Como resultado directo, el 90% de la superficie oceánica sufrió al menos una ola de calor marina durante 2025, aniquilando ecosistemas, alimentando tormentas tropicales más destructivas y acelerando el colapso del hielo polar.
Una década de récords y alertas ignoradas
Las cifras que arroja el informe dibujan un panorama de fallas en cascada:
- Temperatura global: 2025 se posicionó como el segundo o tercer año más caluroso de la historia (1,43°C por encima de la era preindustrial). En conjunto, el periodo 2015-2025 concentra los once años más cálidos jamás registrados.
- Hielo y mar: El hielo marino del Ártico y la Antártida alcanzó niveles mínimos históricos, mientras que el nivel global del mar superó los 11 centímetros por encima de las marcas de 1993.
El impacto ya no solo se mide en grados o centímetros, sino en vidas humanas. El informe destaca por primera vez la relación directa entre este caos climático y la salud pública, alertando sobre la rápida expansión territorial de enfermedades como el dengue y el aumento de la mortalidad por estrés térmico.
Para el Secretario General de la ONU, António Guterres, el diagnóstico no admite matices diplomáticos: «Cuando la historia se repite once veces, ya no es una coincidencia. Es un llamamiento a la acción (…). Nuestra adicción a los combustibles fósiles está desestabilizando tanto el clima como la seguridad global». La alerta está dada: el retraso en la transición energética ya no es solo una falla política, es una sentencia letal.


