El reciente avistamiento de un oso andino (Tremarctos ornatus) transitando por diversas zonas de la provincia de Aymaraes, en la región Apurímac, ha despertado el interés y la creatividad de la comunidad local. Lejos de generar alarma, la presencia del animal motivó una respuesta enfocada en la educación ambiental y el arte, protagonizada por escolares de la zona.
Un nombre con identidad local
Durante los días 9 y 11 de marzo, la Plaza Bolívar del distrito de Chalhuanca se convirtió en un taller de arte al aire libre. Más de 40 estudiantes de nivel primario se congregaron en este céntrico espacio para participar en el I Concurso Escolar de Pintura y Arte “Nuestro Oso, Nuestra Identidad”.
La dinámica de la actividad se organizó de la siguiente manera para involucrar a los menores:
- Categoría infantil: Dirigida a estudiantes de 1º a 3º grado de primaria.
- Categoría intermedia: Enfocada en alumnos de 4º a 6º grado de primaria.
- Elección del nombre: Una convocatoria transversal para proponer cómo llamar al ejemplar que recorre la provincia.
Tras evaluar las distintas propuestas creativas, el jurado eligió el nombre “Asirimaru”. Este apelativo nace de la fusión de la palabra “Asiri” (alegría) y “Maru” (derivada de Aymaru, en alusión a Aymaraes). El significado final otorgado por los niños es “El oso alegre de Aymaraes”.
El arte como herramienta de sensibilización
El objetivo central de la jornada fue promover el respeto y la conservación de la fauna silvestre desde la niñez, aprovechando un espacio altamente transitado para sensibilizar a toda la comunidad.
Antes de plasmar sus visiones en el papel, los estudiantes recibieron una charla de inducción sobre la biología y la importancia ecológica del oso de anteojos, además de un taller introductorio de técnicas de pintura impartido por la Escuela Superior de Formación Artística Pública (ESFAP) Chabuca Granda.

Se ha planificado que los docentes de la escuela de arte realicen un montaje artístico (reinterpretación) basado en el dibujo premiado, buscando consolidar la figura de «Asirimaru» como un símbolo local de conservación.
El «arquitecto de los bosques»
La iniciativa también ayudó a informar a la población y a desmitificar la figura del oso de anteojos, explicando por qué su presencia merece protección y no temor.
- Dieta pacífica: Son animales omnívoros, pero el 90 % de su dieta se basa en plantas, consumiendo principalmente frutos, raíces, cortezas y hojas.
- Comportamiento evasivo: Son mamíferos solitarios, escurridizos y pacíficos. Generalmente huyen ante la presencia del ser humano, por lo que no representan un peligro para los pobladores.
- Rol ecológico: Son reconocidos por la ciencia como los «arquitectos de los bosques», ya que sus hábitos de alimentación y desplazamiento permiten la dispersión de semillas y la regeneración natural de los ecosistemas.
Esfuerzo conjunto
La materialización de esta jornada educativa fue resultado de la articulación entre diversas entidades. La organización recayó en el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor), la Municipalidad Provincial de Aymaraes y la ESFAP Chabuca Granda. Asimismo, el evento contó con el respaldo de organizaciones de la sociedad civil enfocadas en la protección ambiental, como Nodo Conservation, la Asociación para la Conservación de la Cuenca Amazónica (ACCA) y la Fundación Cóndor Andino, además del apoyo logístico de la Cooperativa Los Andes y Eco Energía.
