Todo comenzó como una idea sencilla y un sueño familiar, concebido originalmente en Lambayeque como una historia de amor: aprovechar los ricos insumos de la Amazonía y llevarlos más lejos a través de helados artesanales. Hoy, Paletas Artesanales Amazónicas Villaizan, dirigida por su director fundador Fernando Villaizan, es un claro ejemplo de resiliencia y crecimiento empresarial en Tarapoto, región San Martín. Sin embargo, detrás de cada paleta hay una historia de esfuerzo, aprendizaje y, sobre todo, de energía bien utilizada.
A pesar de que la evolución de la empresa ha sido constantemente hacia arriba, el crecimiento trajo consigo un obstáculo estructural que amenazaba directamente su operatividad.
El desafío energético en San Martín
Para una empresa del sector alimentos dedicada a la producción y conservación de helados, contar con un soporte eléctrico confiable es de vital importancia. No obstante, la realidad en la selva peruana impuso un gran reto. «El desafío energético es realmente uno de nuestros principales dolores», confiesa Villaizan.
En su día a día, la empresa se enfrentaba a problemas críticos que ponían en riesgo su inversión:
- Frecuentes apagones en la ciudad.
- Mala calidad del suministro eléctrico en la región San Martín.
- Riesgo constante de daños severos en la maquinaria de producción y refrigeración debido a las fluctuaciones de energía.

La empresa encontró en la asesoría técnica del CITE Productivo de San Martín una solución clave para enfrentar los problemas de suministro eléctrico que amenazaban su producción. (Foto: Difusión)
Asesoría técnica para una economía circular
¿De qué sirve seguir creciendo si no se cuenta con un buen soporte eléctrico? Ante esta interrogante, Villaizan encontró en el CITE Productivo de San Martín al aliado perfecto. Gracias a su asesoría y acompañamiento permanente, la mipyme logró identificar oportunidades de mejora en sus procesos.
La intervención técnica del CITE permitió a la fábrica de paletas implementar soluciones inmediatas y eficientes:
- Diagnóstico de energía: Se logró detectar con precisión el nivel de consumo real de todos los equipos.
- Monitoreo de calidad: Se evaluó el tipo y la calidad de electricidad que ingresaba a la fábrica, un análisis técnico que la empresa no hubiese podido realizar por cuenta propia.
- Renovación estratégica: Siguiendo las recomendaciones, se realizó el cambio del tablero eléctrico, una pieza fundamental considerada el «corazón» que distribuye la energía a todas las máquinas de la planta de manera segura.
Llamado a la competitividad
Hoy en día, Villaizan produce mejor, ha logrado reducir significativamente sus costos y aporta activamente al cuidado del clima, demostrando que la eficiencia energética es un pilar de la competitividad.
A partir de su experiencia, Fernando Villaizan hace un llamado a otros empresarios: «La recomendación que le doy a las mipymes es que se preocupen por asesorarse. En todas las ciudades del país hay una institución como el CITE productivo que los puede orientar».

La renovación del tablero eléctrico permitió reducir costos, proteger la maquinaria y mejorar la eficiencia energética del proceso productivo. (Foto: Difusión)
El fundador destaca que, a menudo, con una inversión mínima se pueden lograr resultados impresionantes, tanto en la reducción del consumo eléctrico como en la disminución de la contaminación ambiental. El mensaje, de empresario a empresario, es claro: buscar asesoría es el primer paso para construir mipymes más eficientes, altamente productivas y, sobre todo, amigables con el clima.
