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Sociedad

Más de 70 niñas de hasta 14 años fueron madres en Perú en solo dos meses de 2026

La presión social, la violencia sexual y las brechas legales mantienen vigente esta práctica, especialmente en zonas rurales. Organizaciones alertan que la convivencia forzada limita el acceso a educación, salud y una vida libre de violencia para miles de adolescentes.

El embarazo temprano sigue siendo una de las principales causas y, a la vez, una consecuencia directa de las uniones tempranas y forzadas en el país. Solo en los dos primeros meses de 2026, más de 70 niñas de hasta 14 años se convirtieron en madres en el Perú, una señal alarmante de que estas uniones no se detienen pese a la vigencia de la Ley N.º 31945, que prohíbe el matrimonio de personas menores de edad, advierte Plan International en el marco del Día Internacional de la Mujer.

A nivel nacional, el 86 % de las mujeres que se unieron entre los 10 y 15 años ya eran madres siendo menores de edad; en las zonas rurales, esta cifra se eleva al 90 %, de acuerdo con un estudio elaborado por UNFPA y Plan International.

Especialistas advierten que, frente a un embarazo infantil o adolescente, la respuesta social suele ser presionar a la niña para “formar una familia”, incluso cuando se trata de uniones con hombres adultos. “En muchos casos, estos embarazos son producto de violencia sexual, forzando a la niña a unirse a su agresor”, señala Selmira Carreón, coordinadora técnica de Participación e Influencia de Plan International Perú.

Normalización de una práctica nociva

La aceptación social de estas uniones sigue siendo alarmante. Según el sondeo Infancias en juego: Uniones tempranas en Perú bajo la lupa (2025), una de cada cuatro personas considera aceptables las uniones tempranas y forzadas cuando hay un embarazo, lo que evidencia una peligrosa normalización de esta práctica que vulnera los derechos de niñas y adolescentes.

Aunque la Ley N.º 31945, promulgada en 2023, prohíbe el matrimonio con menores de edad, las uniones informales permanecen fuera del marco legal. El resultado es que el 82 % de las víctimas de estas uniones son adolescentes mujeres, la mayoría viviendo en convivencia, sin protección efectiva del Estado.

Pese a que la ley prohíbe el matrimonio con menores, las uniones informales continúan dejando desprotegidas a adolescentes que ingresan a ciclos de violencia y exclusión. (Foto: CAAAP)

Pese a que la ley prohíbe el matrimonio con menores, las uniones informales continúan dejando desprotegidas a adolescentes que ingresan a ciclos de violencia y exclusión. (Foto: CAAAP)

Historias que reflejan la violencia

La experiencia de “Flor” —nombre ficticio para proteger su identidad— ilustra las graves consecuencias de esta realidad. A los 15 años quedó embarazada de un hombre mayor de edad y, siguiendo las costumbres de su comunidad, fue obligada a convivir con él. Esta decisión la sumergió en un ciclo de violencia física, psicológica y económica que también afectó a su familia.

Para las organizaciones que trabajan en defensa de los derechos de la niñez, estas historias revelan cómo las prácticas culturales, la precariedad económica y el embarazo infantil suelen ser el punto de partida de uniones tempranas y forzadas. “Es urgente que esta práctica sea reconocida como una forma de violencia”, afirma Ada Mejía, gerente de Implementación Programática de Plan International.

Desde noviembre de 2025, la organización impulsa la campaña “Niñas libres de uniones forzadas”, una iniciativa que articula esfuerzos con niñas y adolescentes lideresas, comunidades, entidades del Estado y organizaciones de cooperación internacional, con el objetivo de cuestionar estas prácticas y proteger el futuro de las adolescentes en el Perú.