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Ambiente

Loreto: Más de 8 mil hectáreas de varillales amazónicos están afectadas por minería no metálica

La extracción de arena blanca ha provocado la pérdida de más de 8 mil hectáreas de estos bosques frágiles, especialmente a lo largo de la carretera Iquitos–Nauta. Estudios del IIAP advierten que la recuperación es lenta y depende de la restauración de la calidad del suelo.
La minería no metálica ha afectado más de 8 000 hectáreas de bosques de varillales a lo largo de la carretera Iquitos–Nauta. (Foto: Difusión)

Los varillales amazónicos constituyen un ecosistema único de la Amazonía peruana. Se desarrollan sobre suelos de arena blanca, caracterizados por su alta acidez y muy baja disponibilidad de nutrientes, condiciones extremas que han dado lugar a especies de flora y fauna altamente adaptadas. Estos bosques cumplen funciones ecológicas importante y forman parte del patrimonio natural de regiones como Loreto, donde destacan áreas como la Reserva Nacional Allpahuayo-Mishana.

Un ecosistema frágil bajo presión por la minería no metálica

Pese a su importancia ecológica y cultural, los varillales se encuentran actualmente en riesgo debido a la extracción de arena blanca, una actividad asociada a la minería no metálica que se intensifica desde hace años en la Amazonía. En la provincia de Maynas, especialmente a lo largo de la carretera Iquitos–Nauta, esta práctica ha generado la pérdida de cientos de hectáreas de bosque, con impactos que pueden tardar décadas en revertirse debido a la lenta regeneración natural de la vegetación.

Frente a este escenario, el Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP), entidad adscrita al Ministerio del Ambiente, presentó recientemente los resultados de estudios científicos sobre la recuperación de varillales degradados por la extracción de arena en Loreto. La investigación confirma que la calidad del suelo es un factor determinante para la recuperación de la flora, condición que a su vez favorece el retorno progresivo de la fauna silvestre.

Estrategias para restaurar suelos y reactivar procesos ecológicos

Durante el 2025, el equipo del IIAP evaluó canteras abandonadas con distintos periodos de inactividad 3, 16 y 23 años, e identificó micrositios con características diferenciadas de suelo. Entre ellos se reconocieron áreas con montículos de arena mezclada con restos orgánicos y otras sin acumulación de materia orgánica, lo que permitió comparar los niveles de recuperación ecológica.

El estudio del IIAP confirma que la calidad del suelo determina la velocidad de recuperación de la flora y favorece el retorno de la fauna silvestre. (Foto: Difusión)

Los resultados muestran que los micrositios con montículos en canteras recientes alcanzan niveles de calidad de suelo similares a los de bosques conservados, utilizados como referencia científica por mantener condiciones naturales de suelo, flora y fauna. Estas zonas presentan mayor diversidad de especies vegetales, evidenciando que la recuperación natural es posible cuando se mejora el sustrato.

En el componente de vegetación, los especialistas registraron 3 614 plantas pertenecientes a 81 especies y 42 familias, con predominio de especies arbóreas. Sin embargo, la diversidad aún es menor en comparación con un bosque intacto, lo que demuestra que la regeneración natural existe, pero requiere apoyo técnico para acelerar el proceso.

A partir de estos hallazgos, el IIAP plantea estrategias de restauración basadas en la reintroducción de materia orgánica, hojarasca y restos leñosos, así como la implementación de islas de diversidad o núcleos de vegetación como alternativas de bajo costo y alta efectividad. Estas acciones buscan reactivar los procesos ecológicos y mejorar la fertilidad del suelo en varillales degradados, un ecosistema del cual más de 8 000 hectáreas han sido afectadas por la minería no metálica en la carretera Iquitos–Nauta.