La energía es el motor invisible que sostiene la vida moderna: desde la iluminación en los hogares y el funcionamiento de los centros de salud, hasta la operatividad de las escuelas y la industria. En el marco del Día de la Energía, el balance nacional muestra avances históricos, pero también deudas pendientes que exigen una mirada integral hacia el futuro.
De acuerdo con cifras del Ministerio de Energía y Minas (Minem), el Perú ha logrado un salto cuantitativo fundamental en las últimas décadas. A inicios de los años noventa, la cobertura eléctrica nacional no superaba el 55 %; hoy, esa cifra bordea el 97 % de la población. Sin embargo, la estadística oculta una realidad apremiante: alrededor de un millón de peruanos, concentrados principalmente en zonas rurales, aún viven desconectados de la red eléctrica.
El trilema energético: Seguridad, acceso y sostenibilidad
Los especialistas del sector coinciden en que el desarrollo energético actual ya no depende únicamente de generar más megavatios, sino de resolver un complejo equilibrio: garantizar que la energía sea segura y confiable, que sea económicamente accesible para todos, y que provenga de fuentes cada vez más limpias.
En este engranaje, la transmisión energética juega un rol estelar. Las líneas de transmisión son las «carreteras» que permiten que la energía producida en una región con alto potencial (como las zonas eólicas o solares) llegue a los centros de consumo, conectando territorios y democratizando las oportunidades.

Bajo su Estrategia 2040, ISA ENERGÍA busca acompañar la transición energética de manera sostenible, asegurando que el desarrollo llegue de forma equitativa a todo el territorio y protegiendo el medio ambiente a largo plazo. (Foto: DIfusión)
Desde el sector privado, empresas como ISA ENERGÍA han asumido el reto de expandir esta infraestructura. Actualmente, la compañía opera una red de transmisión con presencia en 21 regiones del país, facilitando la continuidad del servicio para millones de usuarios.
“La energía es mucho más que electricidad. Es desarrollo, seguridad y oportunidades para las personas. Fortalecer la infraestructura que conecta al país nos permite reducir brechas, integrar energías renovables y seguir mejorando la calidad de vida en las regiones”, señaló Lina Coy, gerente de Proyectos de ISA ENERGÍA.
Transición con visión al 2040
Mirar hacia el futuro implica robustecer el Sistema Eléctrico Interconectado Nacional (SEIN) para soportar la intermitencia de las nuevas energías renovables (solar y eólica) y asegurar que el desarrollo llegue de forma equitativa a cada rincón del territorio.
Bajo su Estrategia 2040, denominada «Energía que da vida a la transición», ISA ENERGÍA busca acompañar este proceso de manera sostenible, reafirmando que una transición energética responsable es aquella que no deja a nadie atrás y protege el medio ambiente a largo plazo.
El Dato:
- Avance histórico: La electrificación en Perú pasó del 55 % (1990s) al 97 % (actualidad).
- La brecha: 1 millón de peruanos sin electricidad (mayoría rural).
- El rol clave: La red de transmisión opera como la columna vertebral para llevar energía limpia de una región a otra, operando en 21 regiones a través de ISA ENERGÍA.
