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Ambiente

Cusco: Diseñan mecanismo financiero para asegurar el agua y proteger los bosques de La Convención

La iniciativa se implementará en el ACR Chuyapi Urusayhua, clave para el abastecimiento de agua de Quillabamba y comunidades de la cuenca. El mecanismo propone que los usuarios del recurso contribuyan a la conservación de los bosques en las zonas altas.
El objetivo es proteger más de 80 mil hectáreas de ecosistemas críticos que funcionan como la "fábrica de agua" para la ciudad de Quillabamba y las comunidades de la cuenca. (Foto: Difusión)

La provincia de La Convención, en Cusco, ha dado un paso decisivo para blindar su futuro hídrico. El Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp), en alianza con la empresa prestadora de servicios de saneamiento EPS EMAQ S.A., oficializó este 29 de enero el inicio del diseño del Mecanismo de Retribución por Servicios Ecosistémicos (MERESE) para el Área de Conservación Regional (ACR) Chuyapi Urusayhua.

Esta iniciativa marca un hito en la gestión ambiental del sur del país, pues busca pasar del discurso de conservación a la acción financiera concreta. El objetivo es proteger más de 80 mil hectáreas de ecosistemas críticos que funcionan como la «fábrica de agua» para la ciudad de Quillabamba y las comunidades de la cuenca.

Un contrato social por el agua

El proyecto, que cuenta con la ejecución técnica de la ONG Pronaturaleza y la asistencia especializada de WETwize bajo el paraguas del programa EUROCLIMA de la Unión Europea, plantea un modelo de «contrato social». La premisa es clara: quienes se benefician del agua en las zonas bajas (usuarios urbanos, agricultores, industrias) retribuyen económicamente a los pobladores de las zonas altas, conocidos como los «guardianes del bosque».

Este flujo de recursos permitirá financiar acciones directas de conservación, reforestación con especies nativas y vigilancia social contra la deforestación, asegurando la sostenibilidad del recurso hídrico frente a la amenaza del cambio climático.

La premisa es clara: quienes se benefician del agua en las zonas bajas (usuarios urbanos, agricultores, industrias) retribuyen económicamente a los pobladores de las zonas altas, conocidos como los «guardianes del bosque». (Foto: Difusión)

Gobernanza y bionegocios

Durante las reuniones técnicas realizadas en la sede del Sernanp, diversos actores locales de las cadenas productivas de café, cacao, apicultura y turismo vivencial trazaron la hoja de ruta del proyecto. La visión no es solo ambiental, sino de competitividad territorial.

César Aliaga, jefe del Santuario Nacional Megantoni, destacó el cambio de paradigma que esto representa para la región, ubicada en el ámbito de la Reserva de Biosfera Avireri-Vraem. «Estamos ante un modelo de gobernanza donde el ciudadano de a pie se convierte en socio estratégico de la naturaleza», afirmó.

Aliaga subrayó que el MERESE de Chuyapi Urusayhua permitirá que tanto el agricultor como el operador turístico perciban la conservación no como una traba, sino como su mayor activo económico. «No estamos solo conservando paisajes; estamos asegurando la herencia hídrica de las próximas generaciones», sentenció.

Referente nacional

El diseño de este mecanismo financiero busca cumplir con altos estándares técnicos internacionales para garantizar su transparencia y eficacia. Se espera que el modelo de Chuyapi Urusayhua se convierta en un referente exitoso para la gestión financiera de otras Áreas de Conservación Regional (ACR) en el Perú, demostrando que la alianza entre el Estado, la cooperación internacional (Expertise France/Unión Europea) y la sociedad civil es la clave para la resiliencia climática.