Los carnavales de Ayacucho se perfilan como uno de los principales motores económicos del año para Huamanga y la región. La Cámara de Comercio de Ayacucho proyecta que esta festividad podría generar un movimiento financiero superior a los 10 millones, con posibilidades de alcanzar hasta los 20 millones de soles, impulsado por el turismo, el comercio, la actividad cultural y los servicios.
Durante una entrevista realizada por Diario Jornada, el gerente general de la Cámara de Comercio, Redi Ventura, informó que cada sol invertido durante los carnavales se convierte en un flujo económico que involucra a bodegas, mercados, hoteles, restaurantes, talleres textiles, músicos, artesanos y transportistas.
Mencionó que el impacto económico no se concentra en un solo sector, sino que se distribuye en toda la cadena productiva local, desde pequeños emprendedores hasta empresas formales, fortaleciendo el ingreso familiar y la generación de empleo temporal.
Respecto a la capacidad de respuesta del sector empresarial, Ventura afirmó que, pese a las dificultades registradas en los últimos años, los empresarios locales vienen desarrollando procesos de adaptación y reorganización para atender la alta demanda que generan los carnavales.
Indicó que la preparación para esta temporada comienza meses antes, especialmente en actividades como la confección de vestimentas para comparsas, que pueden reunir hasta 300 y 400 integrantes, así como en la producción musical y la elaboración de instrumentos tradicionales. Estos procesos activan talleres, agrupaciones artísticas y comercios desde el segundo semestre del año.
El representante de la Cámara destacó que Ayacucho mantiene una posición estratégica como destino turístico por su historia, patrimonio cultural y tradiciones, lo que convierte a los carnavales en una oportunidad para promover otros circuitos turísticos de la región y prolongar la estadía de los visitantes.
En ese sentido, afirmó que las autoridades locales enfrentan un desafío central: priorizar la gestión de los carnavales por encima de intereses políticos o coyunturales. Indicó que la organización, el control del comercio informal, la limpieza pública, el transporte y la seguridad ciudadana siguen siendo puntos críticos en cada edición.
El directivo sostuvo que, en un escenario nacional marcado por inestabilidad política y cambios constantes en la gestión pública, los gobiernos locales deben garantizar continuidad en sus compromisos.
“Sin planificación antes, durante y después, se pierde una oportunidad histórica”, remarcó.
Respecto al sector privado, reconoció que muchas empresas aún operan con limitaciones financieras, escasa digitalización y débil acceso a capacitación, factores que afectan su capacidad para atender el aumento de visitantes.
De acuerdo con datos del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, las festividades regionales generan más de 1,200 millones de soles en ingresos al año a nivel nacional, mientras que el Instituto Nacional de Estadística e Informática señala que el turismo interno aporta cerca del 3 % al Producto Bruto Interno, consolidándose como una fuente relevante de desarrollo económico regional.
En ese contexto, los carnavales ayacuchanos se ubican entre los eventos con mayor impacto en el sur del país, junto a celebraciones tradicionales de Cusco, Puno y Arequipa.
Ventura remarcó que el crecimiento económico dependerá también del comportamiento ciudadano, la organización de las actividades y la participación de las autoridades locales, especialmente en aspectos relacionados con seguridad, orden, limpieza y servicios básicos.
Finalmente, sostuvo que los carnavales representan una oportunidad clave para fortalecer el empleo, dinamizar el comercio y consolidar el desarrollo económico local, siempre que exista planificación, coordinación y compromiso de los diferentes actores involucrados.
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