Mientras el ruido político y los debates sobre la coyuntura económica acaparan la atención de cara al próximo proceso electoral en el Perú, un desafío estructural y silencioso continúa acumulándose en los territorios altoandinos y amazónicos: la gestión de más de 6122 pasivos ambientales mineros (PAM).
Frente a esta realidad, el Centro de Investigación y Estudios Minero Ambiental (CIEMAM) ha lanzado un llamado urgente a los candidatos, autoridades y ciudadanía. La organización advierte que el cierre responsable de minas y la remediación de estos pasivos no pueden seguir postergándose y deben consolidarse como una prioridad en la agenda pública nacional, blindada contra los ciclos electorales.
Un problema técnico, no ideológico
Para los especialistas, el abordaje de este problema ha estado históricamente politizado, lo que ha dificultado su solución técnica.
“La gestión de los pasivos ambientales mineros y el cierre de minas no es un tema ideológico ni político; es un problema técnico, ambiental y territorial que el país debe enfrentar con seriedad, continuidad y visión de largo plazo”, señaló Homar Lozano, gerente general de CIEMAM.
La institución advierte que uno de los mayores obstáculos ha sido la discontinuidad en las políticas públicas. En el Perú, los cambios de gobierno suelen traer consigo retrocesos, demoras o redefiniciones burocráticas que paralizan la ejecución de proyectos de cierre y rehabilitación. Por ello, la propuesta central es que esta gestión se asuma como una política de Estado, con una planificación multianual y mecanismos de seguimiento que no dependan del funcionario de turno.

La propuesta central es que esta gestión se asuma como una política de Estado, con una planificación multianual y mecanismos de seguimiento que no dependan del funcionario de turno. (Foto: Difusión)
De la obligación a la oportunidad
CIEMAM propone un cambio de paradigma: dejar de ver el cierre de minas únicamente como un costo financiero o una carga regulatoria para las empresas y el Estado. Por el contrario, sostienen que una gestión adecuada representa una oportunidad para reducir riesgos, recuperar territorios impactados y generar empleo local especializado en remediación.
Para demostrar que es posible pasar del papel a la acción, la institución opera la Mina Escuela CIEMAM en Cajamarca. Este espacio demostrativo funciona como un laboratorio en tiempo real donde se analizan y ejecutan soluciones técnicas de cierre.
Durante el último año, este centro ha recibido a más de 500 visitantes, entre profesionales, estudiantes, representantes de empresas y funcionarios estatales, evidenciando la necesidad crítica de contar con espacios de aprendizaje práctico para tomar decisiones basadas en evidencia técnica y no en supuestos teóricos.
El reto para los candidatos
En un escenario preelectoral, el mensaje para las agrupaciones políticas es claro: los planes de gobierno deben incorporar propuestas explícitas, financiadas y viables para la gestión de los más de 6,000 pasivos identificados.
“El legado ambiental de la minería no puede seguir siendo postergado. Atender los pasivos ambientales mineros y cerrar adecuadamente las minas es una responsabilidad con el territorio, con las comunidades y con las futuras generaciones”, concluyó la institución.
La pelota está ahora en la cancha de los actores políticos, quienes deberán decidir si este tema estructural entra al debate nacional o si continuará siendo una deuda pendiente oculta bajo la tierra.