Luego de reiteradas amenazas contra su vida, el personal del Área de Conservación Privada (ACP) Panguana se vio obligado a evacuar la zona ante la ausencia de garantías que aseguren su integridad frente a un eventual ataque de personas vinculadas a la minería ilegal.
La decisión se tomó tras dos meses de denuncias por intimidaciones y amenazas de muerte, en un contexto marcado por el avance de actividades mineras dentro y en los alrededores del área protegida. Estas alertas fueron corroboradas por la propia Fiscalía de la Nación, lo que confirmó la gravedad de la situación.
El ACP Panguana se ubica en el distrito de Yuyapichis, provincia de Puerto Inca, en la región Huánuco. Cuenta con una extensión aproximada de 700 hectáreas y alberga la estación biológica Panguana, un centro de investigación con casi 60 años de trayectoria, fundamental para el estudio de la biodiversidad amazónica.
Un área clave para la investigación amazónica
Este espacio de conservación se encuentra en la zona de amortiguamiento de la Reserva Comunal El Sira, a orillas del río Yuyapichis. Pese a su alto valor ecológico, en los últimos años la minería ilegal se ha expandido en el área, llegando incluso a desviar el cauce natural del río, con impactos directos sobre los ecosistemas.

Pese a su alto valor ecológico, en los últimos años la minería ilegal se ha expandido en el área, llegando incluso a desviar el cauce natural del río, con impactos directos sobre los ecosistemas. (Foto: Difusión)
Amenazas por defender la naturaleza
Según relataron trabajadores del ACP Panguana a Mongabay, las amenazas se intensificaron luego de que exigieran la intervención de las autoridades ante la presencia de al menos 30 maquinarias pesadas que venían deforestando la zona.
En respuesta a las denuncias, la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental (FEMA) de Ucayali, junto a las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, ejecutó operativos entre el 1 y el 20 de diciembre. Estas acciones lograron reducir parcialmente la actividad minera ilegal durante ese periodo.
Sin embargo, tras los operativos, las intimidaciones contra el personal del área de conservación se incrementaron. Ante este escenario, el equipo de Panguana decidió evacuar por razones de seguridad. Como consecuencia, las labores de investigación científica y conservación ambiental quedaron suspendidas, a la espera de que existan condiciones mínimas para un retorno seguro.