El ordenamiento del territorio amazónico ha dejado de ser una tarea exclusiva de gabinetes técnicos para trasladarse al corazón del bosque. En los últimos meses, un total de 45 comunidades nativas de la región Ucayali han protagonizado un proceso clave para el futuro de sus territorios, participando activamente en talleres de socialización impulsados por el Programa Bosques Productivos Sostenibles del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor) y el Gobierno Regional.
El objetivo de esta iniciativa es tan ambicioso como necesario: garantizar una planificación territorial transparente que incorpore la visión ancestral de los pueblos indígenas y asegure la gestión sostenible de los recursos forestales.
Información para decidir
Uno de los puntos críticos abordados durante las jornadas fue la clarificación técnica sobre las Unidades de Ordenamiento Forestal (UOF). Los especialistas explicaron la distinción vital entre dos categorías:
- Bosques de Producción Permanente: Destinados al aprovechamiento maderable y de fauna bajo estrictos criterios de sostenibilidad, motores del desarrollo económico local.
- Bosques Protectores: Santuarios ecológicos donde la prioridad es la conservación del agua, suelos y biodiversidad, permitiendo solo actividades como el ecoturismo.

Esta diferenciación es crucial para las comunidades colindantes, pues permite validar que las propuestas del Estado no se superpongan con sus territorios ancestrales. «Esta es una buena iniciativa… así podemos saber qué áreas se pueden aprovechar de nuestros bosques sosteniblemente», destacó Tedy Cairuna, jefe de la Comunidad Nativa Nuevo Saposoa (etnia Shipiba), valorando el acceso directo a la información.
El mapa como herramienta de defensa
Más allá de la teoría, los talleres implementaron una metodología participativa basada en el uso de mapas territoriales. Este ejercicio permitió a los comuneros identificar elementos vitales de su entorno y, sobre todo, exponer las amenazas actuales.
James Fernández Sánchez, representante de la Comunidad Nativa Mariscal Cáceres (etnia Kakataibo), resaltó la utilidad de esta herramienta: «Hemos podido trabajar el mapa que nos ha permitido ubicar el territorio… cuáles son las zonas que venimos trabajando y cuáles tienen problemas de invasión y de actividades ilícitas, para seguir trabajando en protegerla».
Guardianes de la identidad y el futuro
Para el Serfor, este proceso valida que el ordenamiento forestal no puede ser solo un instrumento técnico, sino un pacto social que reconozca a las comunidades como actores fundamentales.
Para los líderes indígenas, se trata de salvaguardar su propia existencia. Mario Rivas Cárdenas, jefe de la Comunidad Nativa Centro Kiteriaro (etnia Asháninka), resumió el sentir colectivo: «El ordenamiento forestal es importante para seguir conservando nuestros recursos, medio ambiente y plantas medicinales que son parte de nuestros bosques y nuestra identidad».
Con la participación de las provincias de Coronel Portillo, Padre Abad y Atalaya, Ucayali avanza hacia un modelo de desarrollo donde la conservación del ecosistema y la gobernanza indígena caminan de la mano, previniendo conflictos y asegurando que el bosque siga siendo fuente de vida para las futuras generaciones.


