viernes 02, enero 2026

2025 se confirma como uno de los tres años más calientes de la historia y rompe el umbral de París

Científicos advierten que, por primera vez, el promedio de temperatura de tres años consecutivos superó el límite de 1,5 °C. Fenómenos extremos como el huracán Melissa y olas de calor letales evidencian que el mundo se acerca a sus "límites de adaptación".

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El año 2025 ha quedado marcado en los registros climáticos como uno de los tres más calientes jamás documentados, una situación exacerbada por la actividad humana que continúa alterando el equilibrio atmosférico. Este dato, confirmado por científicos de la colaboración académica World Weather Attribution (WWA), viene acompañado de un hito estadístico preocupante: por primera vez, el promedio de temperatura a lo largo de tres años consecutivos ha superado el umbral de 1,5 grados Celsius respecto a la era preindustrial, el límite de seguridad fijado en el Acuerdo de París de 2015.

Lo alarmante de este calentamiento sostenido es que las temperaturas se mantuvieron altas a pesar de la presencia de La Niña, el fenómeno natural del océano Pacífico que usualmente ejerce un efecto de enfriamiento en el clima global. Los expertos coinciden en que mantener la Tierra por debajo de ese límite es crucial para salvar vidas y prevenir una destrucción ambiental catastrófica, pero la realidad observada sugiere que el margen de maniobra se está cerrando.

La huella humana y los combustibles fósiles

El análisis de la WWA señala directamente a la quema continua de combustibles fósiles, petróleo, gas y carbón, como el motor principal de este calentamiento. Friederike Otto, cofundadora de la organización y climatóloga del Imperial College de Londres, fue contundente al respecto. Según la experta, la ciencia es cada vez más clara: si no se detiene la quema de estos combustibles lo antes posible, mantener el objetivo de temperatura será muy difícil.

La falta de acción contundente ha derivado en un año donde los fenómenos meteorológicos extremos mataron a miles de personas y costaron miles de millones de dólares. Los científicos identificaron 157 eventos extremos graves en 2025, de los cuales 22 fueron analizados minuciosamente. Las olas de calor se posicionaron como los fenómenos más mortíferos del año; algunas de estas tuvieron diez veces más probabilidades de ocurrir debido al cambio climático que hace solo una década. Según Otto, estos eventos, que habrían sido casi imposibles sin la intervención humana, son ahora comunes en nuestro clima actual.

Personas caminan por una calle inundada en Poza Rica, en el estado de Veracruz, México, el 15 de octubre de 2025, tras lluvias torrenciales. (AP Foto/Félix Márquez/Archivo)

Límites de adaptación y caos global

El reporte detalla un escenario de devastación global: sequías prolongadas que alimentaron incendios en Grecia y Turquía, lluvias torrenciales que cobraron decenas de vidas en México e inundaciones en la India. En Filipinas, el supertifón Fung-wong obligó a la evacuación de más de un millón de personas.

Sin embargo, lo que más preocupa a la comunidad científica es el concepto de «límites de adaptación». Los fenómenos son cada vez más frecuentes y severos, amenazando la capacidad de respuesta humana. Un ejemplo trágico fue el huracán Melissa, que azotó Jamaica, Cuba y Haití. La tormenta se intensificó tan rápidamente que los pronósticos y la planificación resultaron inútiles, dejando a estas naciones insulares sin capacidad para gestionar las pérdidas y daños extremos.

Parálisis geopolítica

Mientras el clima se radicaliza, la respuesta política global parece estancada. Las conversaciones climáticas de las Naciones Unidas celebradas en noviembre en Brasil finalizaron sin un plan explícito para abandonar los combustibles fósiles. El panorama geopolítico se presenta turbio y fragmentado. Mientras China implementa rápidamente energías renovables pero mantiene su inversión en carbón, Estados Unidos, bajo la administración Trump, ha retrocedido hacia políticas favorables al petróleo y el gas, alejándose de la energía limpia. En Europa, aunque los extremos climáticos impulsan llamados a la acción, algunos países temen que esto limite su crecimiento económico.

Andrew Kruczkiewicz, investigador de la Escuela del Clima de la Universidad de Columbia, advierte que los lugares están experimentando desastres a los que no están acostumbrados y que estos se intensifican con mayor rapidez. El consenso es que, aunque se logran algunos avances, la desinformación y las políticas en beneficio de la industria fósil siguen obstaculizando la acción urgente que el planeta requiere.

Fuente: ALEXA ST. JOHN / Associated Press

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