viernes 04, abril 2025

Kevin Inuma: «El Estado también es culpable de la muerte de mi padre»

El profesor bilingüe, de 28 años, cuestionó la fallida atención brindada y la indolencia con la que las entidades públicas actuaron ante las denuncias que realizaba.

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SAN MARTÍN. Kevin Imuna, el mayor de los hijos del líder indígena kichwa Quinto Inuma Alvarado, asesinado presuntamente por personas vinculadas a economías ilegales, como la tala ilegal, tráfico de tierras y narcotráfico, explicó que su padre era un firme defensor contra la deforestación de los bosques. Quinto Inuma dedicó su vida a la protección de la comunidad nativa Santa Rosillo de Yanayacu, ubicada en el distrito de Huimbayoc, en la provincia y región San Martín.

«El problema en la comunidad data del 2015, más o menos. En 2017, esta comienza a dividirse. Una parte de la población se separó por beneficios personales; querían talar indiscriminadamente árboles y sacar la madera. Además, había conflictos por el narcotráfico, el tráfico de tierras y otras actividades ilegales. Mi padre era una de las personas que se mantenía firme contra las economías ilegales que destruyen nuestros bosques. Él hizo unas 21 denuncias en las respectivas entidades públicas. Y, a pesar de que había sido víctima de agresiones físicas y de que mi tío, el anterior apu [Manuel Inuma], fue secuestrado; el Estado jamás hizo algo por él, por nosotros«, relató a INFOREGIÓN.

Un Estado sin acción para proteger a defensores

Para Kevin, profesor bilingüe, el Estado también tiene responsabilidad en la muerte de su padre. Cuestionó la fallida atención brindada y la indolencia con la que las entidades públicas actuaron ante las denuncias que realizaba y destacó que su lucha por la protección de los bosques no buscaba, únicamente, el bienestar de su comunidad, sino del país, en un contexto de crisis climática que viene impactando el planeta.

Quinto Inuma es uno de los líderes indígenas que ha visibilizado el conflicto territorial de su comunidad (foto: Difusión).
Quinto Inuma es uno de los líderes indígenas que ha visibilizado el conflicto territorial de su comunidad (foto: Difusión).

«La situación de mi padre llegó incluso hasta la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Todos sabían lo que ocurría. Pero el Estado no cumplió con él, y las denuncias o fueron archivadas o las que sí iniciaron un proceso no avanzaban. Yo creo que también es culpa del Estado por no actuar. Si hubiera actuado desde un principio, mi padre seguiría con nosotros. El Estado y las personas que cometieron el acto deben pagar. Él decía: ‘Luchando voy a morir’. Y cumplió su palabra, aunque nos causa mucho dolor su partida«, expresó.

Vocación por la conservación ambiental

Quinto Inuma trabajó como guardaparque del Parque Nacional Cordillera Azul (Pncaz), entre el 2006 y 2014. Su vocación por la conservación del ambiente lo llevó a asumir el cargo de apu o jefe de su comunidad y a no dejar de lado la problemática ambiental. Recientemente, había logrado postular a Santa Rosillo de Yanayacu para que sea beneficiaria, a través de un proyecto para el aprovechamiento sostenible de recursos naturales, en la primera edición del concurso “Emprendedores por Cordillera Azul”

El defensor ambiental tenía 50 años, según afirmó Kevin, y era el último de 11 hermanos. Otra de sus luchas era la titulación comunal de su comunidad. Al respecto, la presidenta de la Federación de Pueblos Indígenas Kichwas Chazuta (Fepikecha), Marisol García Apagüeño, precisó que este proceso que se ha visto obstaculizado, a lo largo de los años, por concesiones forestales, títulos individuales en bosque de protección permanente que entregó la Dirección de Agricultura del Gobierno Regional de San Martín (Goresam), el narcotráfico, la tala ilegal y el tráfico de tierras.

En el pasado, el apu Inuma había denunciado amenazas de muerte, sin embargo, pese a ello, no obtuvo una respuesta efectiva por parte del Estado y las autoridades correspondientes (foto: Difusión).
En el pasado, el apu Inuma había denunciado amenazas de muerte, sin embargo, pese a ello, no obtuvo una respuesta efectiva por parte del Estado y las autoridades correspondientes (foto: Difusión).

«Mi hermano no permitía que los traficantes de tierra, mestizos, tumben los bosques para sacar madera. El siempre lo denunciaba, pero la justicia nunca hizo algo por él, no le dieron garantías. Justo ayer [martes] tuvimos una reunión por el cumpleaños de Kevin. Hoy [miércoles], de repente nos llaman a las 6 p.m. y nos dicen que está muerto. Solo pudimos llorar. Él vivía con mi mamá en Santa Rosillo. Ella tiene 96 años, y padece de presión ocular. Yo le advertía que podían matarlo por cuidar los bosques y le pedía que lo dejara, pero él me respondía que seguiría protegiendo la tierra de su pueblo. Y ahora pienso, ¿quién va a criar a su hijita?», lamentó su hermana Lelis Inuma Alvarado.

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