El mar peruano es uno de los más ricos del mundo, pero su protección requiere más que intenciones; necesita datos, ciencia y, sobre todo, la participación de quienes viven de cara al océano. Bajo esta premisa, la organización sin fines de lucro Proyecto Cetáceos Perú presentó su Memoria Anual 2025, revelando resultados alentadores en la investigación y conservación de la megafauna marina.
Fundada en 2024, la organización ha centrado sus esfuerzos en tres pilares: investigación, sensibilización y formación de capacidades. «Entendimos que el conocimiento no fluye en una sola dirección: se construye colectivamente, con diálogo, constancia y respeto», señaló Romina Carnero-Huamán, co-presidenta de la organización, en el balance de gestión.
Los ojos en el mar: Ciencia ciudadana
Uno de los logros más destacados del 2025 fue la consolidación de la Red ciudadana de avistamiento de cetáceos, iniciada en febrero. Esta iniciativa permitió recopilar datos valiosos sobre la distribución y amenazas de estas especies a lo largo de 9 regiones costeras.

Gracias al reporte de ciudadanos comprometidos, se lograron registrar 157 avistamientos y se identificaron 11 especies distintas. Entre los hallazgos más impresionantes figuran registros de la ballena azul (Balaenoptera musculus), orcas (Orcinus orca) y el delfín moteado pantropical (Stenella attenuata).
Turismo Azul: Alianza con el sector privado
En el norte del país, específicamente en Los Órganos (Piura) y Canoas de Punta Sal (Tumbes), el proyecto implementó el programa «Turismo Azul 2025». Entre julio y octubre, la organización formó alianzas con 2 empresas turísticas para convertir las salidas de observación en oportunidades de recolección de datos científicos.
El resultado fue 280 avistamientos registrados y 3 especies identificadas durante las jornadas turísticas. Esta estrategia no solo genera información científica, sino que promueve buenas prácticas de navegación y respeto a la fauna.
Educación y rescate
Más allá de la investigación, el 2025 fue un año de capacitación intensiva. El proyecto graduó a 27 participantes, entre guías y capitanes, en su programa de formación sobre la industria de avistamiento. Además, se brindó soporte técnico y herramientas especializadas a las Brigadas de Desenmalle de Ballenas en localidades clave como Lobitos, Cabo Blanco y Cancas, fortaleciendo la capacidad de respuesta ante emergencias con fauna enmallada.

Sarai Cortez-Casamayor, co-presidenta del proyecto, destacó la importancia de vincular a la comunidad con su entorno:
«El deseo de cuidar nace cuando las personas logran conectar de forma orgánica con las especies y los ecosistemas».
Con miras al futuro, Proyecto Cetáceos Perú también ha iniciado un análisis histórico de la legislación peruana sobre mamíferos marinos para identificar vacíos legales y proponer mejoras en la gestión pública.
El trabajo realizado en 2025 reafirma que la conservación marina en el Perú no es tarea de unos pocos científicos aislados, sino una red viva compuesta por pescadores, operadores turísticos, estudiantes y ciudadanos unidos por el mismo océano.


